Vía Xabier (6a+/5c, 200m, 5L) y Olano (1.083m) desde Egino (569m)

Tiempo Total 7 horas 53 minutos
Distancia 5,17 km
Altitud Máxima 1.081 m
Altitud Mínima 633 m
Desnivel Positivo Acumulado 546 m
Desnivel Negativo Acumulado 587 m
Regiones ÁlavaPaís VascoEspaña

Han tenido que pasar casi tres años desde que intenté completar esta vía por primera vez, con otro intento más entre medias en el que después de los dos primeros largos se nos hizo tarde y tuvimos que bajar.

Esta vez todo ha ido como la seda, o casi, ya que superamos el largo clave acerando como si no hubiera mañana (buena excusa para probar las dotes de artificial), y todo por pura cabezonería y por no leer las reseñas.

La vía es todo un clásico de Egino, aunque el hecho de que esté graduada como 6a+ suele echar para atrás a muchos escaladores ocasionales. Y lo cierto es que no es nada sencillo superar el diedro clave, ni siquiera acerando.

Salimos de nuevo Alfredo y yo rompiendo la semana, eligiendo un día en el que la previsión del tiempo era más que favorable. Desde Egino sólo hay que cruzar un par de calles y dirigirse por una pista hasta un depósito de agua en dirección a la pared. Aparcando el coche allí, en apenas diez minutos se está a pie de vía.

Alfredo subió primero el primer largo (5a), que dada su baja dificultad sirve de estupendo calentamiento. La vía comienza a los pies de un gran árbol, y aunque el sol lucía, a primeras horas de la mañana todavía hacía frío. Pero una vez en la primera reunión comenzamos a quitarnos ropa e incluso a pasar calor durante el resto del día.

El segundo largo es un muro vertical de algo más de grado (5c+) y bastante interesante. Recuerdo haber encontrado chorreras de agua las dos veces anteriores y esta vez no iba a ser menos. Estuve remoloneando a mitad de la pared precisamente porque justo en los pasos clave hay que pisar en esa zona humedecida por el agua. Finalmente no resbalaba tanto como pudiera parecer e incluso se me hizo mucho más fácil llegar a la reunión que las veces anteriores. Recordaba haber soplado mucho más en el pasado.

Después de este segundo largo hay que realizar una travesía por una pequeña cresta para llegar al tercer largo. Este otro largo de nuevo tiene algo de grado (5c) y es más de adherencia, y de nuevo esta vez lo subí danzando, disfrutando un montón, mucho más relajado que las veces anteriores.

A continuación toca andar unos cien metros por un tramo de cresta algo más ancha que la anterior hasta llegar a la base del temido diedro, al menos temido para mí, ya que recordaba la pelea que tuve la primera vez con esa pared en pleno invierno, con toda la roca totalmente mojada, mientras llegábamos allí sin calcetines, pisando la nieve con los gatos.

Y volví a intentarlo unas cuantas veces, y volví a caerme justo en el mismo sitio unas cuantas veces. Y es que este diedro no se puede pasar por la grieta. La roca resbala demasiado y no hay ninguna buena postura. Como bien dicen las reseñas (que leí más tarde), hay que intentar salir de la grieta y subir por la parte izquierda. ¡Hay que ser testarudo!

En fin, después de varios intentos y varios vuelos, con los brazos ya cansados, eché mano de las cintas y comencé a subir por la grieta acerando durante cuatro o cinco seguros. Y no sé si fue por lo cansado que ya estaba o porque realmente la grieta sigue siendo muy vertical y complicada después del primer paso, pero lo cierto es que me llevó un rato llegar arriba. La parte positiva es que escalar en artificial tiene mucho encanto.

Una vez superada la grieta, ya el resto no tiene dificultades destacables. Alfredo subió más rápido que yo pero aun así también acabó con los brazos cansados, e incluso quejándose de algún tirón en la pierna. Así que el siguiente largo, un 5b que inicialmente iba a subir él primero, también lo dejó para mí. Un largo interesante, arrancando desde una pequeña cresta un poco difícil de encontrar y discurriendo por unas lajas por las que hay que entrar hacia la derecha de forma muy curiosa.

Y tras la R5 ya sólo queda caminar por un collado y realizar una pequeña trepada para llegar a la meseta de la parte superior, donde nos comimos un buen bocadillo de jamón mientras observábamos el Olano, justo enfrente. Le comenté a Alfredo que quería subirlo y se lo tomó a broma. Pero no era broma.

Después del bocadillo enfilamos en línea recta, intuyendo el camino que realmente aparece a los pocos metros. Un sendero que se adentra en la arboleda, que de por sí no es demasiado frondosa, para perderse más adelante, donde ahora sí se trata de ir buscando el terreno más despejado, directo hasta la cima.

La cima tiene un bonito buzón en forma de prismáticos, símbolo de las despejadas vistas a todo alrededor con las que nos deleitamos antes de bajar de nuevo por el mismo camino, más o menos, hasta llegar al final de la vía para recorrer desde allí el borde de la meseta unos metros con el fin de bajar por una abertura paralela a la misma vía.

Esta bajada es un empinado sendero que poco a poco se convierte en pedrera y se va poniendo cada vez más vertical hasta el punto de que más abajo hay que volver a sacar la cuerda para montar un rápel ayudándose de unos cordinos instalados en un árbol. Recordaba haber rapelado por esta bajada, y se lo comenté a Alfredo mientras hacíamos equilibrios por la pedrera, pero no recordaba la razón. Pensaba que fue por pura comodidad o por haber encontrado nieve, pero lo cierto es que ese último tramo es bastante delicado como para destreparlo.

Con paciencia y cierta desidia bajamos un tramo más de pedrera después del rápel para retomar el pequeño sendero que lleva hasta el árbol que marca el comienzo de la vía, desde donde adentrándose en el bosque enseguida aparece un sendero que se convierte en pista y que llega en unos minutos al depósito de agua del comienzo.

Una vía en la que se disfruta mucho, que aunque es un poco discontinua en un par de tramos, tiene pasos muy bonitos. Me queda la alegría de por fin haberla completado, y la pequeña espina clavada de haber acerado ese diedro, todo ello mezclado con la tremenda curiosidad de volver a probarlo por su parte izquierda. Otra vez será, y espero que no tengan que pasar otros tres años.

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