Rocigalgo (1.448m) desde Nava del Chorro (753m)

Tiempo Total 5 horas 39 minutos
Distancia 20,15 km
Altitud Máxima 1.448 m
Altitud Mínima 711 m
Desnivel Positivo Acumulado 1.273 m
Desnivel Negativo Acumulado 1.273 m
Notas Rocigalgo desde Nava del Chorro
Regiones ToledoCastilla-La ManchaEspaña

Rocigalgo desde Nava del Chorro

Distancia: 20 Km.

Desnivel: 1200 m.

Dificultad: Moderado, por la distancia.

Para llegar al comienzo de la ruta hay que atravesar Los Navalucillos, si vienes del norte. Siguiendo luego la carretera CM-4155 unos diez quilómetros, a mano izquierda aparece la salida hacia la casa rural de Las Becerras. También está indicada la ruta del Chorro. No tiene pérdida.

La pista está bastante bien, mucho mejor de lo que pensaba. Es larga, pero esperaba baches a granel y no, está que da gusto. Al rato se llega al centro de información del parque, donde se puede dejar el coche, y recibir información de la ruta y algún mapa. Muy amables.

La subida la voy a hacer por la ruta del Chorro, la Chorrera Chica y el Rocigalgo, y la bajada por las Tejadillas. Se puede volver por la ruta del macizo del Rocigalgo, pero ese camino lo dejo para otro día.

Todo el camino es fácil. El comienzo es una pista ancha y sin nada de especial que atraviesa el valle. En un momento dado la pista llega a unas escaleras de madera que suben por la vertiente izquierda, y a partir de aquí la pista desaparece y se convierte en un sendero. Perfectamente señalizado todo el camino.

El ascenso es suave pero constante, y de momento a la sombra, cosa que se agradece.

En poco rato llega el desvío de la cascada del Chorro, que está prácticamente al borde del camino. Preciosa cascada de unos veinte metros encajonada en la roca.

Un poco más arriba, ya al sol, buf, está el paso de las cornisas, que está equipado con una cadena, aunque me pareció un poco demasiada protección. Pero bueno, ahí está, para quien quiera agarrarla.

Y algo más lejos, la segunda cascada, la de la Chorrera Chica. Algo más pequeña que la primera, pero igual de encajonada e igual de bonita.

El camino sigue su ascenso, bien marcado, hasta meterse en un bosquecillo de melojos, que es un árbol del género de los robles que jamás había oído antes de ahora. El bosque tal vez fue lo que más me gustó de la ruta. Aquí el camino se desdibuja un poco y cuesta seguirlo algo más, pero hay mojones de piedras a cada paso.

El bosquecillo desemboca directamente en el collado del Chorro, desde el que se ve, a la izquierda, el camino de subida al Rocigalgo. Otra senda muy bien marcada lleva hasta allí.

Desde la cima se abarca todo el parque de Cabañeros, unas vistas espléndidas.

Luego de vuelta al collado, y recto para coger el camino de subida a las Tejadillas, pasando antes por la Carrera del Caballo.

Al principio el camino de vuelta está tan marcado como el de subida, pero a ratos se pierde y cuesta más encontrarlo. Igual estaba un poco empanado, pero me salí alguna vez del camino y me metí por los matojos. Pero con seguir la cresta se va bastante bien.

Al final el sendero acaba en una ancha pista que vuelve hasta el camino inicial. La bajada por la pista fue rápida, por la comodidad del camino y por la cantidad de bichos que no paraban de metérseme en las narices y las orejas, que me empujaban a acabar cuanto antes. Impresionante su puntería, es que no fallaba ni uno...

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