Torre Cerredo (2.650m) desde Aparcamiento de Pandébano (1.130m) finalizando en Refugio Urriellu (1.960m)

Tiempo Total 11 horas 11 minutos
Distancia 14,99 km
Altitud Máxima 2.649 m
Altitud Mínima 1.116 m
Desnivel Positivo Acumulado 2.040 m
Desnivel Negativo Acumulado 1.224 m
Notas Torrecerredo desde Pandébano
Regiones Parque Nacional de Picos de EuropaAsturiasLeónCastilla y LeónEspaña

Este fin de semana nos vamos a acercar a Picos a subir Torrecerredo; yo por segunda vez, jejeje. Vienen Sandra, Juan y Pedro, que no lo han subido nunca, y Dani, que dice que llegará todo lo cerca que pueda pero no subirá.

Empieza mal la cosa, porque al intentar reservar alojamiento para el viernes no encontramos nada cerca de Arenas, y al final tenemos que quedarnos en Llanes, a cincuenta minutos en coche. Será que está mejorando la economía…

En fin, madrugamos lo que no está escrito, y aun así llegamos tarde a Arenas, donde habíamos quedado con Sandra y Juan, que sí habían encontrado sitio donde dormir. Desde allí tiramos hacia Sotres, y un poco antes de llegar, cogemos a mano derecha la pista que nos acercará a Pandébano.

Aquello ya me da miedo, porque mi Ibiza está muy mal acostumbrado a ir siempre por asfalto y la pista tiene tramos que están hechos una pena, pero bueno, ya es tarde para volverse, quién dijo miedo, y tiramos hasta el final dando unos brincos que ni Ruth Beitia en la final de salto de altura. Tras algunos ligeros roces con los bajos, aparcamos junto a un montón de vehículos al final de la pista y empezamos a andar.

La primera parte del camino, hasta el Refugio de Urriellu, no tiene ninguna dificultad. Ni técnica ni de orientación. Hay que seguir el senderito, y tarde o temprano llegas.

Hace un cerro de años que no venía por aquí, y no entiendo por qué, porque el paisaje es tremendo. Lo mejor de este tramo es ver aparecer el Naranjo de repente e ir acercándote a él poco a poco.

Lástima que la dichosa niebla impide ver nada. Desde el Refugio de la Tenerosa hacia arriba no se ve nada. En fin, maldita sea y todo eso. Rayos y centellas. Esperemos que abra más tarde, porque esto así es un tostón.

Con tranquilidad y buena letra acabamos en el refugio a eso de las once, palpando el terreno para encontrarlo. Afortunadamente el sendero llega hasta la misma puerta y no tiene pérdida. Allí nos registramos, porque vamos a quedarnos a dormir, desayunamos, perdemos un poco el tiempo, y tiramos para arriba.

La ruta está clara, a pesar de la niebla. De frente hasta la Brecha de Cazadores, luego hasta la Horcada Arenera, y luego hasta la cima. Pan comido.

Hasta la base de Torrecerredo, el camino no ofrece dificultad. Hay alguna trepada, pero poca cosa, en la Brecha. Lo justo para entretenerse un poco. Después más sendero hasta la Horcada, y a partir de aquí menos sendero y más roca, con lo que hay que estar más atentos para no despistarse. En un momento dado nos vamos un poco por ahí, pero triscando por las piedras volvemos al camino enseguida.

Además, tras la Horcada empieza a despejarse un poco la niebla, y teniendo Torrecerredo como punto de referencia ya no hay pérdida.

Desde lejos ya se ve la pared por la que hay que trepar, y algunos se asustan un poco, ejem ejem... La verdad es que impresiona bastante la verticalidad que tiene la parte final. Pero es lo que hay y a eso venimos.

Ya cerca de la base Dani se queda a esperarnos, y Pedro está a punto de rendirse también, pero decide acercarse hasta el comienzo de las trepadas, para verlas y decidir.

El último tramo hasta la pared es una repugnante pedrera, tan repugnante como todas las pedreras, pero un poco más. Cómo odio las pedreras, en todas sus formas y maneras. ¿Por qué existen estas cosas? En fin... Para subir nos la comemos entera, pero a la bajada vemos que yendo por la derecha (por la izquierda al subir) se puede ir por las rocas y evitar la mayor parte de este invento de Satanás.

Tras superar la tortura pedreril, subimos por una pequeña chimenea y prácticamente ya empezamos la trepada final. Pedro decide seguir y todos logramos la cima (yo dos veces ya, jojojo).

La trepada en sí no es especialmente complicada, aunque en todo momento tiene mucho patio. Si te gustan estas cosas, te lo pasas genial. Si no tienes costumbre, lo puedes pasar muy muy mal. Como siempre, es mejor quedarse abajo y no subir, si no las tienes todas contigo. No pasa nada por no llegar arriba, e ir a lo loco puede provocar un accidente fatal. Hay que pensar que luego hay que bajar, y las bajadas son siempre más peligrosas. Así que sube solo si lo ves del todo claro, no porque algún idiota te empuje a hacerlo.

Siempre con mucho cuidado, el camino de subida es bastante evidente.

Una vez arriba, fotos hacia todos lados. Espectacular el Pico de los Cabrones desde arriba. En realidad, hacia cualquier lado las vistas son impresionantes, ahora que no hay niebla. Y el vivac que hay en la cumbre es muy atrayente…

Ahora toca bajar, con mucho más cuidado que a la subida, y de vuelta al refugio a dormir. La niebla se ha ido prácticamente del todo, y podemos disfrutar del paisaje agreste. Picos es una pasada.

Hay que volver cuanto antes.

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