Cerro la Puerca (1.618m), Piquilla (1.677m), Chilizarrias (1.825m) y Guilicerra (1.931m) desde LR-416 Km 8,5 (1.415m)

Tiempo Total 3 horas 23 minutos
Distancia 11,21 km
Altitud Máxima 1.932 m
Altitud Mínima 1.416 m
Desnivel Positivo Acumulado 796 m
Desnivel Negativo Acumulado 786 m
Regiones La RiojaEspaña

Raros son los días en los que da pereza salir de casa por el mal tiempo y a medida que te vas acercando a la montaña el tiempo va mejorando hasta límites casi veraniegos. En Logroño amaneció un típico día invernal, de mucho frío y densa niebla, pero la previsión para La Demanda aseguraba que no iba a llover, y que incluso el sol haría aparición.

Así que tras darle unas cuantas vueltas decidí marchar para allá, con buena ropa de abrigo. El día estaba muy triste al principio, pero tras pasar Ezcaray las nubes se despejaron como por arte de magia y comenzó a subir la temperatura a medida que ganaba altura por la carretera que asciende hacia la Estación de Esquí de Valdezcaray.

Cuando llegué al aparcamiento desde donde se inicia la marcha lucía el sol, soplaba una ligera brisa y la temperatura era bastante agradable. Abajo, un precioso mar de nubes en un día de inversión térmica brutal.

Comencé a subir por una pista que asciende muy cómodamente, zigzagueando, desde donde ya asoma el Guilicerra, a ratos a la sombra, a ratos al sol, y que en escasos veinticinco minutos va a parar al Collado de Marrulla, donde hay instalado un vallado seguramente para tratar el ganado.

Desde el collado se divisa el Cerro la Puerca a la izquierda y todo el trayecto hasta su cima, que parece haber sido sacado del fondo de escritorio de Windows 95. Un agradable paseo por mullida hierba conduce hasta lo más alto sin ninguna dificultad, pudiendo también seguir unos postes en caso de duda.

Desde la cima se podía divisar el mar de nubes en el valle, así como el Piquilla enfrente y el resto del recorrido hacia el Chilizarrias y el Guilicerra, e incluso más al fondo el San Lorenzo, nevado pero no lo suficiente como para mantener la estación abierta. La cima es bastante redonda y está marcada con un par de piedras y el filo abandonado y roñoso de un hacha.

Desde allí retorné al Collado de Marrulla y tomé una pista que sale a la izquierda (la de la derecha conduce al Collado de Beneguerra), ascendiendo de nuevo suavemente por toda la Majada de Marrulla hasta llegar a un collado que separa el Piquilla del Chilizarrias. Aquí había algo de nieve, pero sólo pequeñas calvas totalmente evitables.

El Piquilla no estaba en mi plan, pero al llegar al collado me pareció que lucía una bonita figura y que merecía la pena ascenderlo para ver qué había en la cima. Tal vez no hubiera nada, y tal vez no fuera ni siquiera una cima, sino una loma de paso de algún cortafuegos, pero tras examinar la subida desde el collado me pareció interesante.

Y lo es. La parte inferior está cubierta completamente por maleza pero al introducirse en ella se adivina un sendero totalmente oculto. Separando los arbustos con las manos se puede seguir este sendero mientras se asciende poco a poco por la ladera Sur. A medida que se gana altura los arbustos van desapareciendo, y como a medio camino el sendero se despeja hasta llegar a la cima. En la cima encontré para mi sorpresa un bonito buzón. Desde allí hay buenas vistas a la subida hacia el Chilizarrias y de nuevo al mar de nubes en el valle.

Bajé por donde había subido hasta llegar de vuelta al collado y comencé a ganar altura por la empinada pendiente, cómoda y tranquilamente, disfrutando del día y las vistas hasta llegar al Chilizarrias. En la cima hay un vértice geodésico y a unos metros un buzón en forma de hacha, similar al del Aizkorri. Desde allí una vez más hay buenas vistas hacia el Guilicerra en primer plano, algo nevado, el Cuña y el Cabeza Parda, y más al fondo el San Lorenzo.

Continué desde la cima hacia el Collado de Beneguerra, sin dejar de disfrutar de todas esas lomas herbosas que suben y bajan, al calorcito del sol, pasando por la Cota 1769 por pura curiosidad, ya que ésta se puede evitar perdiendo altura por su derecha.

Desde el collado sólo queda un último repecho, donde había algo más de nieve pero de nuevo totalmente evitable, hasta llegar a la cima del Guilicerra, donde hay un par de buzones, uno antiguo encima de un montón de piedras y otro más moderno a unos metros. Desde allí las vistas hacia el San Lorenzo son aún más preciosas y se hace muy apetecible la subida hacia el Cabeza Parda, que se intuye igual de disfrutona que el resto del recorrido.

Pero allí ya he estado y hoy tocaba darse la vuelta, así que retorné al Collado de Beneguerra para enfilar primero el GR-93 que conduce hacia el Collado de Marrulla, dejándolo inmediatamente a la altura de la Fuente de Beneguerra y bajando campo a través directo hasta la carretera, saliendo a una curva cerrada a unos cientos de metros del punto de partida. Esta bajada es en su primera mitad cómoda y despejada y en su segunda mitad discurre por bosque que se va haciendo cada vez más frondoso, pero yendo paralelo al regacho se va encontrando por donde transitar sin demasiada dificultad.

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