Balaitous (3.146m) desde Embalse de la Sarra (1.450m)

Tiempo Total 1 día 3 horas 25 minutos
Distancia 26,8 km
Altitud Máxima 3.149 m
Altitud Mínima 1.437 m
Desnivel Positivo Acumulado 2.158 m
Desnivel Negativo Acumulado 2.139 m
Notas Por la Brecha Latour
Regiones HuescaAragónEspaña

Mientras estábamos preparándonos para iniciar la marcha desde el Embalse de la Sarra se nos acercó un lugareño gordote en un enorme 4x4 para curiosear. Eran más de las cinco y ya estaba anocheciendo, y le sorprendió que quisiéramos empezar a subir tan tarde. Nos dijo que el camino estaba lleno de hielo y que todas las personas que habían intentado subir al Balaitous en los días anteriores se habían dado la vuelta. El hombre estaba realmente preocupado e iba y venía proponiéndonos alternativas mientras nosotros seguíamos preparando las mochilas.

Ya desde el inicio, nada más cruzar el puente, el camino estaba lleno de hielo. Esperábamos que al ir ganando altura e ir alejándonos del río fuera desapareciendo, pero eso no ocurrió. Y como somos así de machotes no nos pusimos los crampones hasta el día siguiente, ascendiendo a veces por el borde del camino para evitar patinar.

Llegamos así hasta la Ermita Virgen de las Nieves. El hombre nos había aconsejado echarnos a dormir en el pórtico en lugar de seguir hasta el Refugio Alfonso XIII, para ganar así algo de tiempo tanto ese día como el siguiente. Eran más de las nueve, totalmente de noche, y soplaba un viento bastante frío. No nos costó mucho decidir continuar hasta el refugio. Aquello es un pórtico abierto y no era buena idea dormir allí al raso.

Continuamos hasta el Refugio de Respomuso, cerrado a cal y canto desde unos días antes. Cogimos algo de agua para la cena y proseguimos hasta el Refugio Alfonso XIII. A pesar de llevar GPS nos costó algo encontrar el camino en mitad de la noche. Por toda esa zona había bastante nieve, y cuando llegamos el viento y el frío ya empezaron a ser molestos. Menos mal que no paramos en la ermita.

El refugio no está mal del todo. El simple hecho de guarecernos del viento subió mucho la sensación térmica, al menos al principio. Incluso alguien había dejado allí una tableta de turrón de chocolate. Preparamos sopa y pasta y nos fuimos a dormir con el estómago caliente.

Por la noche el viento siguió soplando. Un hilo de aire frío se colaba en el refugio y nos cortaba la cara. Pese a llevar buenos sacos ninguno de los tres dormimos a gusto. Al despertarnos el viento todavía soplaba y eso nos preocupaba. Todavía hacía mucho frío fuera. Desayunamos de nuevo algo caliente y nos pusimos en marcha con las primeras luces del alba. Sólo por admirar ese paisaje despejado, tranquilo y nevado a esa hora de la mañana ya había merecido la pena subir hasta allí y pasar una mala noche.

Pero la temperatura comenzó a ascender rápidamente, a medida que los rayos de sol comenzaban a acariciar y dar color a los picos más altos. Bien abrigados y entrando en calor rápidamente llegamos hasta el Refugio de Respomuso, donde dejamos parte del material que recogeríamos al bajar.

Comenzamos a ascender por el Barranco de Respomuso, ganando altura rápidamente mientras avanzábamos entre rocas, nieve y cepellones de hierba bastante más cómodos de lo que pudiera parecer y, ahora sí, con los crampones puestos. Más adelante la nieve cubrió el paisaje por completo, una nieve casi siempre bastante dura y cómoda. Sólo tuvimos que abrir huella en un par de tramos con nieve más blanda. La subida hasta llegar a la Brecha Latour es larga y dura, pero a primera hora de la mañana y tras haber descansado se sube volando.

Para llegar a la base de la brecha, desde la parte inferior todavía hay que ascender un tramo algo vertical. Con paciencia formamos unos escalones en la nieve hasta alcanzar una primera cuerda fija. Desde ese punto quedan unos metros para entrar en la brecha, que en su primera mitad estaba tapada de nieve sólo a medias. Avanzando por terreno mixto superamos un par de primeros resaltes antes de llegar a la segunda mitad del corredor, repleta de nieve y mucho más sencilla.

Llegamos hasta el gran bloque empotrado del final y allí descansamos un momento. Luego montamos una reunión para ascender por la pared de la parte derecha. Ese tramo es muy vertical y hay un cordino de unos cuantos metros instalado. No es un tramo excesivamente complicado, pero sí es una escalada vertical en mixto en toda regla. Tal vez hubiera sido más fácil utilizar las clavijas de la parte de abajo.

Más arriba en la pared hay dos anillas para montar una buena reunión. Desde allí hasta llegar al pequeño pico por donde se sale de la brecha es mucho más sencillo continuar y no nos aseguramos, aunque se puede hacer ya que arriba hay un gran cable con otras dos anillas para rapelar.

Desde el pequeño pico descendimos unos metros y luego avanzamos unos metros más por el filo hasta alcanzar la enorme pala de nieve que asciende hasta la cima del Balaitous. Aquí ya sólo se trata de superar con paciencia los ciento y pico metros de desnivel que se hacen eternos por la falta de oxígeno.

En la cima pudimos disfrutar de unas gloriosas vistas, un cielo despejado y una excelente temperatura. No nos detuvimos mucho rato porque entre una cosa y otra ya andábamos escasos de tiempo. Desandamos toda la pala para volver a la brecha y montamos un primer rápel en el pico. Este punto es muy obvio.

Teníamos cierta preocupación por encontrar la línea de rápeles, y con razón. La segunda reunión la encontramos fácilmente, pero la tercera no apareció por ninguna parte. Miramos y miramos pero no la encontramos. Tal vez estuviera tapada por la nieve, así que optamos por desplazarnos hacia la parte superior de la brecha y bajar por donde habíamos subido, utilizando un mosquetón que hay al final del cordino. El inconveniente es que de esta forma vas a parar a la parte de arriba del corredor y tienes que descenderlo completo.

Desde la anilla pudimos meternos en el corredor y rapelar unos cuantos metros más de golpe, hasta llegar a las clavijas, donde utilizamos una de ellas para atar un cordino y montar otro rápel para salvar los dos resaltes de roca del principio, que eran los que más nos preocupaban. Y, finalmente, en la entrada del corredor montamos un último rápel para descender el tramo más vertical antes de la brecha.

Ya en la nieve recogimos todo el material y sin la preocupación de estar tan tarde metidos en plena pared comenzamos a descender por todo el Barranco de Respomuso con las preciosas luces del atardecer, contemplando justo enfrente la belleza de la irreal silueta de la Cresta del Diablo.

En el Refugio de Respomuso recogimos el resto del material y comenzamos a descender por todo el GR, evitando únicamente un pequeño tramo que al parecer en invierno no se debe usar por estar muy lleno de nieve, bordeando el sendero por la ermita. El mismo recorrido que al subir, con la misma cantidad de hielo.

Llegamos al Embalse de la Sarra mucho más tarde de lo esperado, muy de noche, sorteando hielo hasta el último momento, pero con una media sonrisa en la cara y pensando que de haber hecho caso a aquel señor habríamos bajado el día anterior muertos de frío en mitad de la noche. La moraleja de la historia es que aunque sus consejos estén llenos de buenas intenciones, no siempre hay que hacer caso a los lugareños, sobre todo a aquellos que no tienen aspecto de montañeros.

Hitos

Actividades relacionadas

Itinerarios relacionadas

Listas relacionadas

Comentarios

Ningún comentario

¿Te gusta esta actividad? Crea una tú mismo fácilmente.