Vitosha (2.290m) desde Refugio Aleko (1.810m)

Tiempo Total 2 horas 11 minutos
Distancia 9,4 km
Altitud Máxima 2.302 m
Altitud Mínima 1.793 m
Desnivel Positivo Acumulado 542 m
Desnivel Negativo Acumulado 549 m
Regiones Bulgaria

En un día despejado esta enorme montaña aparece entre las calles de Sofía, gobernando la ciudad y dotándola de una pequeña pero cercana estación de esquí. De hecho, no es necesario alejarse mucho para comenzar su ascensión.

Desde Sofía, a 600 metros de altitud, se recorre en coche la carretera que por el Norte y serpenteando se adentra en el Parque Natural Vitosha y va ganando altura entre bonitos bosques hasta llegar al Refugio Aleko, un pequeño complejo a 1.800 metros de altitud compuesto de varios edificios que sirven a la estación de esquí.

Comenzando a andar desde el amplio aparcamiento enseguida se vislumbra un camino que se aleja perpendicular a la carretera. Aunque ésta es la opción más obvia, hay otra opción más directa subiendo por la carretera y adentrándose en el bosque. Pero de todas formas merece la pena seguir por este sendero unos metros ya que más adelante un puente cruza por una bonita pedrera.

Tras cruzar la pedrera y el puente, el sendero se adentra en un pequeño y frondoso bosque de pinos para después salir a una zona despejada, salpicada con algunas casetas y remontes. Aquí aproveché un difuso sendero que apareció a la izquierda para cortar hacia el Sur con el camino más directo mencionado anteriormente, aunque esto no es necesario y en su caso se da un rodeo algo mayor para salir igualmente a una pista en la parte superior.

Ya desde el inicio hacía mucho más frío que en la ciudad y el paisaje se había tornado súbitamente blanquecino, más por hielo que por nieve. A medida que subía por el sendero los colores no hicieron sino ir desapareciendo para dar paso a un paisaje pajizo y grisáceo, acrecentado por las densas nubes que habían estado tapando la cima desde los días anteriores.

Al llegar a la pista continué por ella durante unos doscientos metros antes de tomar un nuevo atajo para evitar una larga curva. Una vez más esto no es necesario y se puede subir tranquilamente por la pista, que después de la curva enfila dirección Sur para llegar casi sin pérdida hasta la cima del Vitosha, teniendo únicamente que dejarla cuando más adelante gira de nuevo bruscamente a la izquierda.

En ese punto unos postes amarillos y negros van marcando la dirección, que es la misma que traía la pista, siendo el sendero bastante claro aunque progresivamente la cantidad de nieve fue aumentando alrededor. Este bonito sendero llega hasta una caseta casi en la cima. Rodeando la caseta, enseguida se llega a un conjunto de edificios y un monolito situados en la cima.

Aquí el frío era bastante importante, con todo el paisaje completamente congelado, adornado con carámbanos horizontales fruto del continuo soplar del gélido viento. Un paisaje glacial a escasos kilómetros de la cálida ciudad.

No se veía apenas por la niebla, pero logré distinguir unos riscos al Sureste del monolito que parecían algo más altos. Me acerqué y trepé por las rocas heladas hasta llegar a lo alto. Este punto es en realidad el más elevado. Después volví hasta el monolito, saqué unas fotos y me puse unos guantes para recuperar la sensibilidad en las manos antes de salir corriendo desde la cima y no parar prácticamente hasta llegar de vuelta al aparcamiento, esta vez regresando por el bonito sendero que sale al fondo del refugio y que retomé a la subida.

Durante la bajada me topé con dos tipos en un camión que estaban intentando subir sin cadenas por la pista, vete a saber hasta dónde y para qué. El camión les estaba patinando y les ayudé a empujar en un tramo, aunque después de despedirme y mirar atrás les vi de nuevo encallados un poco más adelante.

Después también me crucé con un señor bastante mayor que estaba paseando por allí. Buenas costumbres. Y al subir con un chaval que bajaba, tal vez de la cima, aunque por cómo iba vestido es probable que simplemente estuviera paseando por allí y ni siquiera dejara la pista. Nadie más.

Al llegar al coche y conducir de nuevo hacia la ciudad paré un par de veces para sacar fotos al precioso bosque otoñal del parque natural antes de concluir una salida bastante interesante por el contraste entre la relativamente agradable temperatura de la cercana ciudad y el frío y glacial paisaje de la cima.

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