Teide (3.715m) desde Playa del Socorro (0m)

Tiempo Total 1 día 12 horas 45 minutos
Distancia 54,19 km
Altitud Máxima 3.722 m
Altitud Mínima -10 m
Desnivel Positivo Acumulado 4.078 m
Desnivel Negativo Acumulado 4.107 m
Notas Ruta 040 en Tenerife. Playa del Socorro-Teide-Playa del Socorro
Regiones TenerifeSanta Cruz de TenerifeCanariasEspaña

Por fin estamos aquí. Después de muchos meses de hablarlo, nos vamos a subir el Teide a saco, desde la playa. Y luego a bajarlo otra vez. Haciendo noche en el refugio, eso sí. No estamos tan locos como para hacerlo del tirón...

En principio no íbamos a ser muchos, pero lo comenté en el trabajo y se empezó a apuntar gente. Al final subimos diez, y dos personas más que irán por Montaña Blanca.

Así que después de hacer la ruta de las Mil Ventanas de Güímar nos vamos a dormir tempranito, y nos levantamos a eso de las cuatro para estar en la playa del Socorro a las cinco de la mañana. Espantoso, sí, pero hay que empezar pronto que el camino es largo.

Con los ojos medio cerrados nos encontramos todos allí y comenzamos a andar.

La salida es tremenda. Las cuestas para atravesar Los Realejos son impresionantes. No sé cómo pueden andar por este pueblo. Tendrán todos unos gemelos hiperdesarrollados... El caso es que siguiendo el track que nos habíamos descargado conseguimos cruzar el laberinto de calles y salimos del pueblo. Parece que la pendiente es menos pronunciada, pero la tónica va a ser siempre la misma: subir, subir y subir.

En un rato llegamos al Mirador de la Corona, y a partir de aquí empiezan las pistas. Hay muchos cruces, pero no hay problema para no perderse, especialmente siguiendo al gps, ejem... En caso de duda, la mayor pendiente es el mejor camino.

Al cabo de una eternidad, llegamos a la Ermita de la Cruz de Fregel, donde descansamos un rato. Desde aquí se pueden seguir unos quilómetros en llano, lo que agradezco enormemente...

Pero poco dura, porque después viene la subida hacia Montaña Blanca, que no es muy pronunciada, pero que después de la tunda que llevamos, ya se hace cansada.

Y después de los Huevos del Teide empieza lo bestia: la subida al Refugio de Altavista. Aquí sí que se empina el camino. Esa subida me destrozó del todo. No es mucha distancia, ni mucho desnivel, pero a esas alturas era demasiado aquello. Mae mía. Me paraba continuamente a respirar y descansar. Y es de esas subidas que no se acaban nunca. Ves que vas subiendo, pero no llegas a ninguna parte. En fin, al final todo llega, y después de un par de músculos reventados conseguí llegar.

El refugio es un poco de risa. No sirven comidas y hay máquinas expendedoras. Lo nunca visto. Supongo que estará pensado para los domingueros que suben por el teleférico.

Pero por lo menos sirve para descansar. Allí nos reagrupamos y dormimos. Y a las cuatro otra vez de pie para subir a la cima a ver el amanecer, que para eso hemos venido. Salimos a las cinco y cuarto, con los frontales, porque no se veía tres en un burro. Incluso con el gps era complicado seguir el camino, por los pegotes de nieve que quedaban y la ventolera que nos meneaba. Pero no tiene mucha pérdida, está totalmente marcado.

Después de otra buena paliza llegamos al teleférico, que te deja ¡a doscientos metros de la cumbre! No me quiero imaginar lo que será esto en verano.

Esos últimos doscientos metros de desnivel sí que se me hicieron duros. No sé lo que tardé, pero fue mucho, y muy doloroso. Creo que acabé arrastrándome con los dientes.

Pero la cosa estuvo muy bien calculada, porque llegué cinco minutos antes de que saliera el sol, cuando ya estaba clareando. Eran las siete y media.

Es impresionante aquello. La verdad es que se te olvidan todos los dolores viendo el espectáculo del amanecer en la cima de España.

Bueno, no, no es cierto. Te sigue doliendo todo una barbaridad, pero como que se lleva mejor la cosa. Vale la pena, en serio.

Y después de un ratillo allí sufriendo el espantoso viento, deshicimos todo el camino. Mucho mejor la bajada, yo las llevo mejor que las subidas.

Abajo, abajo, abajo, abajo y hasta la playa otra vez. Y vivos, que no es poco.

No pienso volver aquí en mi vida. Dicho queda.

En resumen:

La ruta es técnicamente muy sencilla. No se necesita más que saber andar. Eso sí, es durísima por la distancia, el desnivel y el peso que hay que llevar. No dudo de que haya gente que suba y baje en menos de nueve horas, pero si eres una persona normal, te va a costar mucho. Tómatelo con calma, sal pronto, y descansa de vez en cuando.

También es verdad que a mí me estafaron miserablemente los del parque del Teide, porque me informé del estado de las rutas y me dijeron que estaban cerradas por la nieve, y que había que llevar crampones y piolet. Tonto de mí, les creí. Hasta tuve que solicitar un permiso especial para poder subir. Permiso que la mayoría de los que iban conmigo no pidieron. Ni llevaron crampones ni nada. Ellos acertaron y a mí me timaron, y cargué con todo ese peso que no valía para nada, porque los senderos estaban totalmente abiertos y libres de nieve, aparte de algún pegote que quedaba y que no molestaba nada. Estafadores...

También me creí que el agua del refugio no es potable, con lo que llevé otro par de quilos de peso en agua. Yo no digo que sea potable, pero bebí agua del grifo del refugio a saco, y todos los que iban conmigo, y a nadie le pasó nada. Bien buena que estaba.

Así que si no hubiera llevado crampones, piolet, y exceso de agua, seguro que habría subido mucho mejor. Pero qué le vamos a hacer. Estas cosas pasan.

¡Ojo! Si alguien usa este track, que se dé cuenta de que al bajar tomamos un camino alternativo desde el Mirador de la Corona. En vez de deshacer la subida, tiramos por el sendero de la Madre Juana, que te baja hasta la Madre Juana, claro. Es un senderito chulísimo, por la ladera de la montaña, entre árboles, y vale la pena bajar por aquí. Eso sí, te aleja un poco del camino de vuelta, y al llegar abajo hay que volver por la carretera TF-342 un quilómetro o así. Pero hay un arcén preparado para los peatones, así que no hay ningún riesgo, y la vuelta por la carretera se hace muy bien. Se pierden unos diez minutos en total. Si has llegado hasta aquí, ¿qué más da hacer otro quilómetro?

Ánimo, que esto no es nada.

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