El Espartal (1.733m) desde Aparcamiento M-629 (1.190m)

Tiempo Total 5 horas 9 minutos
Distancia 17,41 km
Altitud Máxima 1.731 m
Altitud Mínima 1.176 m
Desnivel Positivo Acumulado 917 m
Desnivel Negativo Acumulado 916 m
Notas Altos del Hontanar desde Canencia
Regiones MadridEspaña

La Sierra de los Altos del Hontanar está al sur del valle del Lozoya. Es una sierra chiquitita, sin grandes alturas que llamen la atención, sobre todo estando tan cerca de la Sierra de Guadarrama. Así que cuando vengo para acá no me espero nada de particular, simplemente dar un paseo y ver una zona donde no había estado antes.

Aparco un poco a la salida de Canencia, saliendo de la carretera en una curva cerrada. En cuanto salgo del coche recibo un bofetón del calor que ya está haciendo, a pesar de no ser aún las diez de la mañana.

El verano ha llegado en todo su esplendor, parece. En fin, cojo el PR-28, que sube hasta el cordal, intentando no sufrir demasiado. Pero es imposible. No hay ni una sombra en la pista, y el calor es demencial. Hay muchos robles, pero el camino va directo para arriba, y tengo el sol justo detrás.

A medio camino, con la cabeza gacha y pensando si debería volverme, más que nada por sobrevivir, veo un bichejo cruzando el camino. Supongo que es algún escarabajo, pero veo que va dando saltitos, así que me acerco más y descubro que es una rana. La rana más pequeña que he visto en mi vida, del tamaño de la yema de un dedo. Alucino con esto. Me ha alegrado el camino ver algo así.

Más animado por el encuentro, sigo adelante. Un poco más arriba el camino gira a la izquierda, así que por fin paso de vez en cuando bajo la sombra de los árboles. Es un alivio. Y según me acerco al cordal superior, empieza a correr algo de aire. Una vez arriba, la cosa se lleva mucho mejor.

Dejo el camino para subir a la Cachiporrilla a través de los arbustos. Otra sorpresa: las hierbas están plagadas de telas de araña en forma de trampas tubulares. Lástima no ver algún insecto cayendo dentro, eso habría sido demasiado.

Desde luego las vistas son únicas. Se me olvida todo el caloruzo que he sufrido para subir. Desde aquí se ve toda la sierra de Guadarrama, desde Cotos hasta Navafría, y luego los Reajos hasta Linera, con el cordal íntegro. Impresionante. Y a la izquierda de Cotos, la Cuerda Larga hasta la Najarra. Es brutal el panorama que se ve, y lo seguiré viendo todo el camino hasta el Espartal.

Dejo la cima para recorrer el cordal. No hay grandes desniveles, aunque en la última subida al Espartal, donde no me dará nada de viento, sufriré un poco.

Bajando de la Cachiporrilla, antes de llegar al sendero, me llevo un buen susto. Casi le pego un pisotón a la serpiente más grande que he visto en mi vida. No es la típica culebrilla que se ve de vez en cuando; es una serpiente más larga que mi pierna, y de la anchura de mi brazo. No sabía que hubiera serpientes por aquí. El brinco que doy es tremendo. Afortunadamente, se asusta más ella que yo. Desaparece enseguida en la espesura, y yo bajo más que rápido hasta el camino. En alguna otra zona me tuve que meter por arbustos, y lo hice con miedo.

Sigo adelante. Hoy es el día de los encuentros: unos escarabajos peloteros arrastrando una bolita por la hierba. Cosas como estas me animan el día.

Voy subiendo al Cerro del Águila. No hay un camino muy definido, algún sendero medio desaparecido, así que atravieso muchas yerbas y arbustos. Cada vez que salgo de una zona herbosa me sacudo los pantalones para quitarme todo lo que se ha enganchado. En una ocasión noto algo que parece una araña correteando por la pernera. Le voy a dar una toba para echarla y me doy cuenta de que es una garrapata. Qué ascazo de bicho. Menos mal que siempre voy con pantalones largos. Si no, no sé dónde se habría metido.

Entre la serpiente y la garrapata voy con un cuidado enorme…

Bueno, ya solo queda la última subida. Voy dejando la valla a mi izquierda, y al cabo de un rato veo que he hecho mal, que el sendero va por el otro lado, así que tengo que volver un poco para saltar la valla con la ayuda de unas piedras.

Y con el último esfuerzo, llego al Espartal. Ahora solo queda bajar. Deshago el camino hasta el collado del Portachuelo, llegando como puedo por senderos no muy utilizados. Se ve que esta zona no tiene mucha demanda. Desde el collado me meto en otro sendero, este un poco mejor definido, que acaba en la pista que me devuelve al coche. Ahora el calor es exagerado, y lo único que quiero es llegar al final.

Así que una ruta que me ha sorprendido mucho. Suele ocurrir cuando no esperas gran cosa. Unas vistas espectaculares durante todo el camino, y es una ruta sencilla y cómoda, salvo cuando el camino no está bien definido. Lo peor, sin duda el calor y los bichos indeseables. Pero muy recomendable.

Galería

Hitos

Comentarios

Ningún comentario

¿Te gusta esta actividad? Crea una tú mismo fácilmente.