Arista NE del Gilbo (PD), Gilbo (1.679m) y Cueto Cabrón (1.539m) desde Horcadas (1.120m)

Tiempo Total 4 horas 37 minutos
Distancia 10,97 km
Altitud Máxima 1.676 m
Altitud Mínima 1.150 m
Desnivel Positivo Acumulado 1.064 m
Desnivel Negativo Acumulado 1.064 m
Regiones LeónCastilla y LeónEspaña

Desde el pueblo de Riaño la figura de este pico recuerda mucho a la del Cervino, con el aliciente de estar rodeado por un bonito embalse. Pero lo cierto es que no se trata de una cima piramidal, sino de una larga arista que se extiende en dirección Suroeste, alejándose del pueblo, hecho que sin embargo no le resta ningún interés.

Tomando la carretera que va desde Riaño a la presa del embalse se encuentra el pequeño pueblo de Horcadas, comienzo de la ascensión. Partiendo de la iglesia una pista marcada como PR asciende suavemente rodeando una pequeña cima para luego continuar hacia el Norte. Aquí hay que desviarse a la izquierda en un par de cruces y luego el sendero va tomando dirección Oeste y se va haciendo cada vez más difuso por la vegetación, hasta llegar a perderse.

En este punto hay que remontar la pendiente campo a través hasta llegar a la pared, encontrando un paso obvio y algo sucio de arena que requiere de una pequeña trepada para ascender a una primera grada. Desde esta grada se hace evidente seguir ascendiendo en dirección Noroeste hasta llegar al comienzo de la arista, aunque yo seguí unos cuantos metros dirección Oeste por lo que parecía un pequeño sendero que finalmente no conduce a ninguna parte, para luego trepar por la pared dirección Norte por una zona algo más delicada, aunque no difícil (no recomendado).

En cualquier caso, llegar al comienzo de la arista requiere de alguna que otra trepada, pero la calidad de la roca es muy buena, hay apoyos para manos y pies por todas partes y siguiendo el camino más obvio desde la primera grada no hay apenas exposición.

Una vez encaramados en la arista lo primero y casi obligatorio es mirar alrededor pausadamente para disfrutar de las vistas. Las enormes Peñas Pintas a la izquierda, la larga arista a la derecha, con buena caída a ambos lados, y el impresionante paraje del Embalse de Riaño hacia el Norte.

La arista es ancha, sencilla y muy larga (más de 1,5 km). Prácticamente se puede recorrer andando, sin utilizar las manos salvo en un par de puntos que son evitables. Aunque algunos tramos se hacen algo estrechos y hay caída vertical a alguno de los dos lados, siempre existe la posibilidad de no acercarse tanto al borde y andar siempre relajado. En un par de puntos pierde algo de desnivel, sobre todo al final, antes de acometer una última subida hasta la cima, donde tal vez haya que trepar un poco más por una roca siempre excelente y llena de presas.

Llegados a la cima del Gilbo, de nuevo toca respirar hondo y disfrutar del maravilloso paisaje, con el impresionante Cueto Cabrón abajo a la izquierda, Riaño enfrente, y el imponente Espigüete a la derecha, en la distancia.

Para bajar de la cima utilicé el camino normal, un sendero que desciende bruscamente dirección Norte, girando después hacia el Nordeste, perdiendo altura poco a poco mientras deleitaba la vista con las paredes verticales de la vertiente Sur del Cueto Cabrón, realmente bonitas.

Este sendero sigue dirección Este hasta un collado desde donde gira hacia el Sur para ya ir perdiendo altura por laderas herbosas y menos inclinadas, pero antes de llegar al collado unos hitos marcan un desvío a la izquierda que se adentra dirección Oeste en un pequeño bosque, saliendo después a una ladera bastante vertical y herbosa que lleva al collado que une el Gilbo con el Cueto Cabrón.

Al llegar al collado hay que adentrarse a la derecha, dirección Nordeste, en un bosque donde el sendero desaparece y aparece constantemente, bastante difícil de transitar por la resbaladiza hojarasca primero y por una pedrera después con piedras del tamaño perfecto para hacerse odiar, siempre pegado a la pared Sureste de la montaña, hasta llegar a un punto en el que una trepada por una canal se hace evidente.

La trepada por esta canal es muy sencilla, con muchos escalones y pequeñas gradas, donde los hitos más o menos van marcando el camino. Se trata de alcanzar un pequeño collado que se forma entre la arista que sube hacia la cima y una pequeña cota al Nordeste. Desde aquí el camino está marcado con hitos de vez en cuando, subiendo pegado a la arista por la parte Sur, sin llegar a alcanzarla.

Como viene siendo habitual, yo me desvié algo de la subida normal y acabé trepando por la pared hasta atravesar la arista y subirla por su vertiente Norte. Algo más complicado y de nuevo no recomendado, aunque nunca difícil. No obstante, siempre es mejor utilizar la subida normal, que sí seguí al bajar.

Una vez superada la arista se llega a una cota desde donde se inicia la cresta, que continúa en horizontal durante un tramo, para luego, casi al final, ascender de nuevo ligeramente hasta llegar a la cima del Cueto Cabrón. Todo este tramo es todavía delicado y se hace un poco largo después de la subida anterior.

Desde la cima del Cueto Cabrón de nuevo toca disfrutar de las vistas a la sombra del Gilbo, enfrente y mucho más alto, y de llorar un poco todo el recorrido realizado desde el desvío de su normal de bajada, que inevitablemente toca deshacer.

La bajada se realiza por el mismo itinerario de subida, ahora recurriendo mucho menos a las manos al utilizar el sendero normal, que está marcado por unos hitos en la cresta, pero cuyo inicio resulta algo confuso precisamente por haber más hitos continuando por ésta. En cualquier caso, la bajada se debe realizar por una zona protegida y escalonada que resulta evidente una vez encontrada, y que sigue requiriendo paciencia y habilidad, sobre todo paciencia.

Con tranquilidad y calma se destrepa toda la pared y se llega de nuevo al inicio del bosque, que ahora toca atravesar en ligera subida, poco a poco, por la resbaladiza hojarasca y la inmunda pedrera, hasta llegar al collado entre el Cueto Cabrón y el Gilbo, desde donde agachando la cabeza hay que remontar la vertical pared herbosa (que al final no resulta tan dura) para llegar al desvío inicial y continuar la bajada hacia Horcadas, primero llegando al collado por un cómodo sendero y luego por hierba y menos pendiente hasta retomar el PR que lleva hasta la iglesia de partida cómodamente.

Una salida imprescindible por las vistas y el bonito entorno, aunque la arista del Gilbo carezca casi de dificultad a poco que se tenga algo de soltura, compensada por la subida al Cueto Cabrón, algo más complicada, de ahí probablemente su nombre.

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