Kapildui (1.176m) y Santa Pezarra (1.066m) desde Arlucea (745m)

Tiempo Total 2 horas 58 minutos
Distancia 13,77 km
Altitud Máxima 1.180 m
Altitud Mínima 758 m
Desnivel Positivo Acumulado 514 m
Desnivel Negativo Acumulado 507 m
Regiones ÁlavaPaís VascoEspaña

Es curioso la barrera natural que ejerce la Sierra de Cantabria entre Álava y La Rioja. Del insoportable calor y el cielo azul de Logroño a la densa niebla, día oscuro, algo de llovizna e incluso fresco en Arlucea, la pequeña aldea alavesa desde la que se inicia esta ascensión al Kapildui.

Y claro, yo con pantalón muy corto, camiseta y un poco más de agua para pasar el posible calor de la tarde. Posible calor que desapareció al bajar del coche, cuando apresuré el paso para alcanzar lo antes posible una temperatura más cómoda. En fin, no es que hiciera mucho frío, y yo ya me he convertido en una persona precavida y nunca salgo sin algo más de ropa y un frontal, pero cabe mencionar el contraste.

Cruzando el pueblo hacia el Oeste enseguida una pista comienza a ganar altura rodeando por el Sur las paredes de Olazara entrando en el Barranco del Molino, por donde continúa hacia el Norte paralela al Río del Molino.

Algo más adelante hay que atravesar una portón. Después del portón hay un cruce. Siguiendo por la izquierda se atraviesa un pequeño puente y la pista se convierte en un sendero que continúa igual de cómodo. Por la derecha se toma otro sendero que va a parar a una casa abandonada, tras la cual la maleza va poco a poco inundándolo todo hasta llegar a un punto en el que se hace prácticamente intransitable. Ni que decir tiene que yo tomé este otro sendero, aunque más adelante retomé el bueno.

Continuando por el buen sendero por todo el Barranco del Molino, saltando un par de veces entre márgenes del río, se llega más adelante a una zona algo más boscosa y oscura, que no frondosa, donde el sendero se vuelve algo más difuso pero por donde se transita también cómodamente, esta vez entre hojarasca.

Más adelante este sendero se aleja un poco de la margen del río y gana algo de altura para cortar con otro sendero algo más ancho que da a unas campas donde se pierde a veces, pero por donde el camino es evidente. Hay que continuar por allí durante un rato hasta encontrar un pequeño desvío a la derecha, entre los helechos, que está señalizado con un par de piedras.

Este pequeño sendero sube entre helechos paralelo a un vallado. En algunos tramos los helechos son realmente frondosos, pero el sendero continúa siendo visible, ganando altura poco a poco hasta salir a los últimos metros de la pista que conduce a la cima del Kapildui.

Avanzando por esta pista, en unos minutos se ve la cima del Kapildui, donde hay colocada una enorme torre en forma de antena (un radar meteorológico de Euskalmet) que con el día de niebla daba la total sensación de ser algún artilugio alienígena. A la derecha de la torre también hay una enorme caseta, y todo está vallado. Rodeando este vallado por la derecha, en la parte de atrás hay un vértice geodésico.

Saqué unas fotos alrededor del vértice, siempre contemplando con la cabeza algo gacha esa enorme torre entre la niebla, con algunas luces encendidas, como si alguien me estuviera vigilando. Y en esta ocasión creo que la niebla que inundaba la cima sirvió de aliciente, ya que no es una cima despejada con buenas vistas y esta instalación no le aporta ningún interés.

Después continué hacia el Sureste por un sendero que se pierde de nuevo entre la maleza para luego salir a unas anchas campas con algunos árboles y algo de hierba, por donde se puede andar por cualquier parte, aunque un pequeño sendero baja paralelo al vallado que advierte que al otro lado existe una zona militar y hacia donde está prohibido pasar.

Hay que seguir paralelo a la valla, por este pequeño sendero que va perdiendo algo de altura, hasta que la valla gira bruscamente hacia la izquierda. En este punto hay que dejar el sendero y continuar bajando paralelo a la valla, por una zona bastante cómoda, hasta llegar al collado que une el Kapilui con el Santa Pezarra.

Desde el collado ya se ve enfrente el Santa Pezarra, una pequeña loma con algunos árboles no muy llamativa. Continuando de nuevo paralelo al vallado se llega a la cima, que es una amplia meseta con algunos árboles donde no hay un punto alto claro ni ninguna indicación de cima.

A continuación tomé dirección Sur para bajar de nuevo por campas hasta llegar a lo que es la parte más complicada del trayecto, ya que estas campas terminan en una zona que no es muy grande, pero bastante densa de helecho y espino donde es bastante difícil andar, sobre todo en pantalón corto y camiseta. Y como guinda del pastel, hay que saltar un vallado de espino a las bravas.

Atravesado este pequeño infierno con algo de paciencia, más adelante el terreno se vuelve a tornar herboso y el camino discurre por una zona algo más cómoda, aunque encharcada, hasta retomar más adelante una ancha pista rodada donde unos caballos pastaban tranquilamente.

Al llegar a la pista comencé a correr y no paré hasta llegar al pueblo, ya que es una pista muy cómoda, sin desvíos y sin desniveles importantes, terminando en el pueblo de noche, algo que ya tenía previsto.

Esta es una salida interesante si se quiere correr un poco por el monte, ya que salvo el tramo del vallado de espino, en general el camino es bastante cómodo y está bastante bien señalizado, y los desniveles son en todo momento muy moderados.

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