El Castillejo (625m), Peñas del Chache (674m) y Cerro Terroso (427m) desde Famara (50m)

Tiempo Total 4 horas 10 minutos
Distancia 18,83 km
Altitud Máxima 657 m
Altitud Mínima 59 m
Desnivel Positivo Acumulado 957 m
Desnivel Negativo Acumulado 948 m
Notas Peñas del Chache es el techo de Lanzarote
Regiones LanzaroteLas PalmasCanariasEspaña

Había conducido desde Teguise calculando llegar a Famara para echar a andar al amanecer, pero en la zona de bungalows donde aparqué todavía no se veía un pimiento y además un viento que parecía algo fuerte estaba zarandeando ligeramente el coche, así que opté por quedarme dentro y esperar un rato.

Unos minutos más tarde se comenzó a distinguir el horizonte y eché a andar con las primeras luces del alba. En realidad fuera ya no soplaba nada de viento y el día se presentaba despejado y agradable como de costumbre.

Tras unos primeros metros de dudas por la oscuridad, finalmente encaucé un claro sendero que se dirige sin preocupaciones hacia el barranco que separa las Peñas del Chache a la derecha (cuya enorme bola del radar militar se ve claramente desde el inicio de la ascensión) y la preciosa y claramente más atractiva cumbre de El Castillejo, situada a la izquierda y visible desde esa perspectiva como un estrecho y puntiagudo incisivo.

La ascensión por el barranco no tiene ninguna dificultad. Un sendero bien marcando va ganando altura prácticamente en línea recta paralelo a un río seco abriéndose camino entre ruda vegetación. La pendiente es suave, y es tan sólo mucho más arriba cuando en un momento se pronuncia algo más en un tramo que serpentea levemente para alcanzar la meseta superior.

Una vez en la meseta se llega a una especie de cruce de caminos. A la derecha se ve toda la instalación militar, y hacia la izquierda sale un pequeño sendero que seguí para dirigirme hacia El Castillejo, que se muestra desde ese punto como una aislada y atractiva peña a prácticamente la misma altitud.

El sendero pierde algo de desnivel al salir de la meseta para luego recuperarlo bajo la peña. A partir de ese punto el viento estaba soplando de manera preocupante, y tuve que ponerme un chubasquero simplemente para evitarlo. Andando con mucho cuidado, ya que a ambos lados hay una caída importante y el viento era muy molesto, seguí el sendero que iba rodeando la peña por la izquierda.

Llegado a un punto me extrañó que estando tan cerca de la cima el sendero se fuera alejando por la izquierda, pero decidí seguirlo por curiosidad. Poco a poco éste se va estrechando hasta convertirse en un paso en la pared con todo el barranco a la izquierda. Estaba claro que no iba a la cima, pero quería saber hasta dónde llegaba. En realidad muere más adelante, pero es un bonito paseo si no eres muy aprensivo a las alturas.

Retrocedí sobre mis pasos hacia la base de la peña intentando encontrar el desvío pero no vi ninguno, así que subí en línea recta hacia la cima. En la cima el viento soplaba todavía más, así que tras unos minutos de deleite con las vistas decidí regresar a la meseta. Ya de camino el desvío desde la base de la peña se hizo algo más evidente, pero aun así no está demasiado claro. En cualquier caso, es un desvío obvio y esos últimos metros no presentan ningún inconveniente.

Desde la meseta me dirigí hacia las Peñas del Chache siguiendo un track que se metía por distintos sembrados sin mucha coherencia. En realidad se trata de acercarse hasta la base de la instalación militar y luego rodear el vallado siguiendo un pequeño sendero que sale a la izquierda.

Tal vez el punto más alto al que se pueda llegar es un insulso lugar en ese sendero junto a una chumbera. Pero me negué a dar ese punto como bueno estando encasillado por un lado por muchos metros de montaña y por el otro por ese sembrado de higos chumbos, así que continué rodeando la base.

Más adelante el sendero sale a una carretera que cruza unos terrenos donde había gente trabajando el campo. La carretera continúa hacia el Sur paralela a la instalación militar, acercándose ligeramente a ella.

Llegado a un punto, cansado de morderme los dientes decidí salir de la carretera y acercarme monte a través al vallado, desde donde pude distinguir el vértice geodésico, totalmente inalcanzable tras una doble valla de espino y posiblemente después un foso de cocodrilos, perros asesinos y algún campo de minas. En fin…

Rodeando la valla por la izquierda llegué a la entrada de la instalación, donde había una garita y unas cámaras de vigilancia. Mientras curioseaba intentando ver a través del cristal si en la garita había alguien, observé un soldado que desde más lejos se acercaba hacia mí. Le pregunté si se podía acceder al vértice de alguna manera, pero me respondió obviamente que no. Charlamos un rato y también me dijo que estaban cansados de disuadir a multitud de turistas que llegaban allí buscando un “Mirador de las Estrellas”, ya que por lo visto ese punto está señalado así en algunos mapas.

Unos riscos unos metros por delante de la entrada principal me parecieron un lugar más digno que aquella chumbera para clavar la resignada bandera, independientemente de que aquello pudiera ser o no el punto más alto fuera del recinto.

Más tarde volví a la carretera, que baja primero unos metros para luego ascender hacia la Ermita de las Nieves, y luego volver a descender ligeramente convirtiéndose en una especie de pista de tierra repleta de agujeros. Todo ese tramo es bastante largo y monótono, así que lo hice corriendo hasta llegar a un punto marcado en los mapas como Pico de Maramajo, donde me desvié para perder algo más de altura utilizando una difusa senda que conecta con una pista paralela que se sigue dirigiendo al Sur.

Continuando por esa pista se comienza a divisar enseguida el Cerro Terroso y un collado a la derecha al que más adelante hay que acercarse para ganar altura por el amplio cordal con el fin de alcanzar la achatada cima, en la que se enclava una especie de yacimiento.

El Cerro Terroso no es una cima precisamente atractiva ni significativa, y todo ese recorrido de más no merece mucho la pena, pero en fin, ya estando allí retrocedí de nuevo hacia el collado, desde donde tomé un precioso sendero que baja en dirección Norte directo hacia los bungalows de Famara.

Justo al principio de ese sendero me crucé con un grupito que subía corriendo en zapatillas, así que arranqué a hacer lo propio y no paré de correr hasta llegar prácticamente al punto de partida, solamente deteniéndome ligeramente al conectar con una pista de tierra más amplia, casi al final, para fotografiar el barranco por el que ascendí al alba, ahora ya con la chicharra calentándome el cogote a pleno.

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