Cresta de los Besiberris (AD-), Besiberri Nord (3.008m), Pic Simó (2.996m), Pic Jolis (2.997m), Besiberri Sud (3.025m) y Comaloforno (3.029m) desde Refugi Forestal de Conangles (1.561m)

Tiempo Total 22 horas 48 minutos
Distancia 19,88 km
Altitud Máxima 3.027 m
Altitud Mínima 1.520 m
Desnivel Positivo Acumulado 2.071 m
Desnivel Negativo Acumulado 2.030 m
Regiones LéridaCataluñaEspaña

Con el Vallibierna en el bolsillo y habiendo disfrutado del entorno del Embalse de Llauset, bajamos en coche de regreso al bonito Valle de Barrabés para comer e hidratarnos a gusto con fría cerveza. Y cualquiera se levanta de la mesa y echa andar de nuevo después...

Pero en fin, la vida es dura. Condujimos valle arriba hasta el Refugio de Conangles, a pie de carretera, y allí preparamos la mochila, esta vez más cargada con algo de material de escalada y sacos de dormir, para ascender por todo el Barranc de Besiberri hacia el Refugi Nou de Besiberri, donde íbamos a pasar la noche.

El propio camino hizo más llevadera nuestra desidia inicial, primero en bajada por una carretera cerrada al tránsito rodado atravesando campas con barbacoas y gente descansando al sol, siempre a la sombra de los árboles, y luego comenzando a ascender suavemente por bonito bosque.

Un sendero remonta sin pérdida y muy cómodamente todo el Barranc de Besiberri, que se hace bastante llevadero pese a ganar un desnivel de unos cuatrocientos metros. Y al final, el que posiblemente sea el entorno más bonito que haya visto nunca. El Estany de Besiberri aparece de repente, con toda la Cresta de los Besiberris al fondo. Un lugar de ensueño al que no le falta detalle. Arbolitos, bonita hierba e incluso una pequeña playa de arena, riachuelos y frambuesas silvestres. Sin palabras.

El mismo sendero continúa atravesando el ibón por el Sur para seguir ascendiendo el barranco más adelante, donde a la izquierda se divisa un punto blanco a media ladera. Tras una pequeña parada para recoger algo de agua para la noche, enseguida llegamos a ese punto blanco, el Refugi Nou de Besiberri.

Nuestra primera impresión al entrar por la puerta fue de decepción, ya que éste es un refugio libre con nueve camas y ocho estaban ocupadas. Tras un día tan largo lo único que nos apetecía era dormir en una cómoda cama, y sólo quedaba una para los tres. Ideamos un par de soluciones y nos resignamos mientras comíamos algo. Pero por fortuna, algo más tarde llegaron cuatro chavales y comentaron que no se iban a quedar a dormir, por lo que finalmente tuvimos nuestras camas para pasar la noche.

Al día siguiente comenzamos a andar de noche, con idea de llegar al inicio de la cresta al amanecer. El camino está bien marcado al principio, ganando altura constantemente. Más adelante hay que dejar el sendero para continuar ladera arriba en línea recta y pendiente más pronunciada para acercarse poco a poco a una canal que se adentra en la cresta. Todo este camino está marcado con hitos, pero no hay sendero y hay que estar atento para verlos.

La canal es fácil de encontrar y resulta una vía de entrada evidente y sencilla en la cresta. Tras un par de trepadas, unos hitos vuelven a aparecer y continúan señalando el camino hasta llegar a la cima del Besiberri Nord. Todo este tramo está bien protegido y sólo hay que hacerlo con calma.

Desde la cima del Besiberri Nord se divisa toda la cresta hacia el Sur. La cresta no tiene mucha dificultad. Muchos de los obstáculos importantes se salvan siempre por la derecha. Nosotros seguimos ese camino a veces, y otras nos encaramamos algo más al filo. Pero lo importante es que siempre hay una opción más sencilla.

Tras un primer tramo se llega a un punto en el que hay dos rápeles seguidos. El primero los destrepamos. El segundo ya es un poco más expuesto y allí conviene usar la cuerda. Ambos son de unos diez metros. Después se continúa en la misma tónica, disfrutando mucho de una cresta con pasos curiosos pero siempre sencillos y poco expuestos, hasta llegar al Pic Simó, y unos metros más adelante, al Pic Jolis.

A partir de estos dos picos la cresta se ensancha y la dificultad decrece aún más. Delante se divisa el Besiberri Sur pero queda aún lejos. Entre medio hay que salvar otra cota que, aunque se puede rodear por la izquierda en un primer tramo, conviene más atacar por la cresta, ya que de nuevo los pasos son sencillos y divertidos. Tras esta cota, sólo queda llegar sin complicaciones y por terreno muy ancho a la base del Besiberri Sur.

Este último tramo de arista parece bastante complicada a simple vista. Óscar y Mikel optaron por evitarla bajando a una abertura que rodea el pico por la izquierda, subiendo por una pequeña pedrera marcada con hitos. Yo decidí rodearla por un escalón que sube hacia una grieta claramente visible, muy pegado a la arista, también por el lado izquierdo. Por aquí se sube bien, aunque un par de pasos son algo expuestos, algo más delicados que el resto de la cresta. La grieta se rodea por la izquierda y salvado un último obstáculo se entra en una pequeña canal ya sin exposición que conduce al filo, desde donde sólo queda recorrer unos metros más para coronar la cima.

En la cima Óscar se quedo a descansar y Mikel y yo seguimos hacia el Comaloforno. En un principio pensamos que tendríamos que continuar por la cresta, pero una especie de sendero conduce hasta la cima por la parte derecha más rápidamente de lo que se haría por el filo de la cresta, que no parece ser una opción muy transitada. En cualquier caso, no queríamos hacer esperar mucho a Óscar.

Llegamos bastante rápido a la cima del Comaloforno, completando así todos los tresmiles del cresterío. Un poco más adelante queda la Punta Passet. Nuestra idea era decidir en ese punto si avanzar hasta ella. Desde allí se ve relativamente cerca, así que nos decidimos a acercarnos. Pero entre los dos montes hay un collado que pierde bastante altura y que nos hizo desistir. Además, esta cima da la sensación de estar algo aislada del resto, y pensamos que tal vez sería más interesante subirla en otro momento desde el Sur, pasando también por la Punta de Lequeutre.

Así que nos dimos la vuelta y regresamos rápidamente hacia el Besiberri Sur. Sin llegar a la cima, rodeando ésta por la izquierda, nos reunimos con Óscar y comenzamos a bajar por el camino normal hacia la Collada d’Abellers, al Oeste, desde donde un empinado sendero de arena (que tiene que ser terrible subir) pierde altura hasta llegar a un caos de grandes bloques de roca por donde es un disfrute avanzar dando saltos.

Aquí hay que tratar de no emocionarse mucho con las rocas, ya que más adelante hay que bajar bruscamente y es mejor hacerlo por un sendero señalizado cercano a las paredes de la parte derecha. Este senderito se va marcando cada vez más, dejando las rocas detrás y haciéndose más herboso, bajando poco a poco mientras de frente se contempla el precioso valle, hasta llegar al cruce donde lo dejamos al principio. Desde este punto, enseguida se llega de nuevo al refugio.

En el refugio hicimos una corta parada para recoger los sacos y comer algo, y comenzamos a bajar tranquilamente al coche, primero atravesando el Estany de Besiberri, luego perdiendo altura rápidamente por el sendero que discurre zigzagueante entre bosque por todo el Barranc de Besiberri, por donde bajamos casi corriendo, y finalmente por el tramo de pista hasta el Refugio de Conangles, donde nos volvimos a hidratar con unas jarras de cerveza que nos supieron a gloria tras finalizar una actividad indispensable.

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