Castillo de Jubera (782m) y Tejedo (1.137m) desde Jubera (655m)

Tiempo Total 3 horas 48 minutos
Distancia 8,53 km
Altitud Máxima 1.134 m
Altitud Mínima 655 m
Desnivel Positivo Acumulado 683 m
Desnivel Negativo Acumulado 673 m
Notas Por la Arista Occidental del Tejedo, sin completarla
Regiones La RiojaEspaña

Tal vez me haya vuelto un poco cómodo últimamente, y es por ello que he ido aplazando la visita a esta arista indefinidamente. O tal vez haya sido el hecho de haber pasado hace unos meses por la carretera que va de Jubera a Robres del Castillo y haber quedado sobrecogido con las imponentes formaciones que suben desde el río. Pero lo cierto es que mi cabeza ha dicho sin pensar que hoy era el día.

Lo primero que se ve antes de llegar a Jubera es el Castillo de Jubera, gobernando el pueblo desde el Sur. Un sendero señalizado como PR sale entre las calles en dirección Sureste y va a parar enseguida al collado que une el castillo con el resto de la sierra. Desde aquí otra señal indica una subida directa en dirección Oeste, donde al llegar arriba hay que buscar una entrada más sencilla y escalonada rodeando la muralla por la parte izquierda. Una vez dentro del castillo se puede alcanzar sin dificultad la pequeña torre en lo alto, hueca por dentro y provista de buenas vistas a las ruinas de todo el conjunto. Para bajar del castillo hay que deshacer el camino hasta el collado.

De vuelta en el collado toca continuar por el sendero, que baja en dirección Suroeste hacia el río. Aprovechando que estaba seco en esta época seguí cauce arriba hasta la altura del impresionante primer espolón de la Arista Occidental del Tejedo, donde por el lado derecho se adivina un tímido sendero que sube hacia una primera grada que permite encaramarse a la roca. En caso de que el río lleve agua la aproximación puede ser más complicada, ya que las orillas están bastante sucias de vegetación.

La arista se divide en dos brazos en este punto, que es la entrada más obvia inmediatamente después del enorme y vertical espolón. El brazo izquierdo tiene una entrada bastante complicada, vertical y con roca muy fragmentada, pero salvado este punto parece que pueda ser más sencilla, aunque muy estilizada y aérea. El brazo derecho es algo más amplio y accesible al principio, aunque dos pequeñas paredes más arriba complican bastante la progresión.

Yo ascendí por el brazo derecho, ya que creo que cualquiera de las dos opciones se puede dar por buena para completar la arista, y esta alternativa es más asequible yendo solo y sin ningún tipo de seguros. Al llegar a la primera de las paredes la dificultad aumenta bastante. Es una pared vertical de unos pocos metros con mucho patio a ambos lados, donde la calidad de la roca no ayuda nada ya que ésta está muy rota y sucia de vegetación, y la mayoría de los agarres no son del todo buenos (hay mucho agarre invertido) o no inspiran mucha confianza.

Tras pasar esta primera pared algo nervioso comencé a sopesar si merecía la pena continuar en esas condiciones. En cualquier momento se pueden evitar todos los obstáculos por la parte derecha, por una zona que aunque está llena de boj y arbusto es siempre más segura que la propia arista.

Decidí continuar algo más, hasta llegar a la segunda pared. Esta es más complicada que la primera. Por la izquierda hay una impresionante caída, hacia la vaguada que une los dos brazos de la arista. Por la derecha la caída no es tan impresionante, pero igual de vertical. Enfrente, una roca a la que la mejor forma de subir es precisamente por el lado izquierdo. Una vez en la roca, estuve unos cuantos minutos mirando hacia arriba, estudiando la pared. En los primeros metros hay pocos agarres, pequeños y de poca calidad. Y más arriba... no podía ver más arriba. Subí un par de metros por encima de la roca y postrado en mitad de la pared, sin verlo nada claro, decidí destrepar.

El destrepe no fue nada sencillo. Tuve que bajar primero este tramo y luego descender hasta la primera pared, donde se encuentra el único escape viable. Me llevó largo rato encontrar buenas posiciones para ir descendiendo por la parte derecha. Realmente complicado. Aquí lamenté de veras no haber llevado una cuerda.

Una vez en suelo firme me dirigí más a la derecha, donde parece que un tercer brazo sube para juntarse con los otros dos. Me acerqué a esta parte y trepé por allí para salvar la segunda pared. Este tramo es más sencillo que los otros, pero aun así hay que subir con cuidado.

Ya arriba volví de nuevo a la izquierda. Aquí los dos brazos principales se juntan en uno. Encontré una entrada a la arista, bastante poblada de arbusto duro como una roca, pero con paciencia asequible. De nuevo encaramado en el filo, ahora en el brazo principal, volví a echar un vistazo. Una caída en picado al frente, cientos de buitres más arriba, y de nuevo un par de resaltes con bastante mal aspecto. Definitivamente esta no es una arista para subir de esta manera. Retrocedí un poco por el filo para escapar por un tramo inferior que tenía mejor aspecto y estaba más limpio de vegetación que el que había utilizado para subir, y me olvidé de completar la arista en condiciones.

Un poco más arriba trepé por la parte derecha de una pequeña hondonada. Aquí la roca sigue siendo muy pobre, pero el tramo está bastante más protegido. Al llegar a la parte superior vi una especie de balcón y un corte en la roca que daba paso a unos arbustos y de nuevo al filo. Un último intento, esta vez positivo. Al menos aquí disfruté de un tramo de roca bastante mejor y sin tanto patio.

Después de esta pequeña trepada la arista va difuminándose y perdiendo dificultad hasta ensancharse y desaparecer en la parte superior, desde donde todavía queda un trecho (casi un kilómetro más) hasta la cima del Tejedo, por una zona arbolada, ancha y repleta de vegetación, boj de espino incluido, no apta para recorrer en pantalón corto.

Desde la cima del Tejedo hay buenas y despejadas vistas, sobre todo hacia el Nordeste, pero la cima en sí no es nada espectacular, sobre todo llegando desde la arista. Tras un breve descanso continué por toda la cresta en la misma dirección, hacia el Sureste, más adelante perdiendo altura y en todo momento sin seguir un camino definido, hasta llegar a un collado. Girando a la izquierda en el collado un difuso sendero se va haciendo cada vez más evidente hasta convertirse en pista y llegar de vuelta a Jubera.

Una señora arista que ya vaticinaba complicada y que de hecho lo es. Para volver con material de escalada, compañía y tiempo suficiente para explorar ambos brazos. En cualquier caso, una bonita actividad.

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