Peña Venera (1.813m), Cuiña (1.992m), Peña Longa (1.881m) y Mustallar (1.934m) desde Puerto de Ancares (1.668m)

Tiempo Total 5 horas 7 minutos
Distancia 14,98 km
Altitud Máxima 1.986 m
Altitud Mínima 1.655 m
Desnivel Positivo Acumulado 1.223 m
Desnivel Negativo Acumulado 1.218 m
Regiones LugoLeónGaliciaCastilla y LeónEspaña

Conduje sin parar, durante cinco horas, hasta llegar al Puerto de Ancares. Llegué por la tarde y todavía hacía bastante calor pese a la altitud. Desde allí comencé a andar por unos montes repletos de arbusto con espinas, más incómodo si cabe que el boj de los montes de La Rioja, pero por un sendero que se agradece mucho más definido.

Subí y bajé hasta llegar primero al Peña Venera, que en la cima tiene una caja con una cámara de fotos dentro, posiblemente a modo de webcam. Hay que desviarse del definido camino y subir directo por una pedrera, pero la subida no es desagradable y es corta. Después bajé hasta el collado y me di cuenta de que no había sacado la foto de cima. ¡Tendría que volver a subir a la vuelta!

Continué hasta el Cuiña. Podría haber subido por la arista y un sendero que salía a la derecha, pero siguiendo el track llegué a una laguna y parece ser que desde allí el autor subió campo a través. No es una subida mala pero no hay camino. Yo trepé por una pared muy sencilla en lugar de dar un rodeo por las rocas, pero el hecho es que todo esto se puede evitar, ya que en conjunto la salida se hace larga por el continuo sube y baja.

Llegué a la cima del Cuiña, marcada con un montón de enormes mojones. Desde allí toca bajar de nuevo y ya se ven el Peña Longa y el Mustallar, techo de Lugo, pero se adivinan otros molestos sube y baja. En fin.

Bajé al collado, algo ventoso pese al precioso día (ni imaginar cómo tiene que ser este collado en un día de mal tiempo). Seguí por sendero bien marcado para subir al Peña Longa. Desde allí una incómoda bajada por boj lleva al último collado por un sendero casi tapado, pegado a un cercado.

Miré arriba y tocaba subir doscientos metros de desnivel. Y estaba cansado. La subida es en línea recta, nada de zigzags, y se me hizo dura, no sé si por las horas de coche o porque al final el desnivel acumulado con tanto subir y bajar es importante. Subí poco a poco y por fin llegué a la cima, adornada con un enorme mojón. La verdad es que llegué muy cansado. Descansé unos minutos y comí algo. Me recuperé un poco y comencé a hacer el camino de vuelta.

Bajé hasta el collado y ahí, en lugar de subir por el sendero en el boj hacia el Peña Longa, tomé un sendero a la izquierda mucho más marcado que sube más suavemente. Pero este sendero no llega hasta la cima, así que a unos metros de ésta hay que cortar y subir monte a través. Estos metros se hacen eternos, porque la cima parece que está al lado pero realmente queda lejos.

Y, ya que estábamos, pasé por la cima del Peña Longa de nuevo y tomé el sendero de bajada hasta el siguiente collado. Desde aquí justo enfrente se ve el Cuiña, que afortunadamente esta vez se bordea por un sendero que aunque no sube a la cima, sube poco a poco por la ladera del monte mientras lo rodea.

Llegué al siguiente collado y atravesé unas pequeñas cotas que parecen cimas pero que en realidad son parte de una cresta. Bajé por esta cresta ya viendo el Peña Venera delante, que tenía que volver a subir en lugar de rodear por la izquierda cómodamente. En fin. Llegué al collado y tiré hacia la cima. Y la verdad es que esta última subida no se me hizo larga. Saqué la dichosa foto y bajé por la pedrera para retomar el camino, y de ahí tranquilamente por el sendero hasta el coche.

En total cinco horas que después de cinco horas de coche y tanto sube y baja se hacen largas. Me monté en el coche, comí algo y conduje un par de horas hasta mi próximo destino, al que llegué a las doce de la noche muerto de cansancio. Me eché a dormir en el asiento del acompañante con el saco.

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