Alto del Calderón (961m), Monegro (1.182m), Pégado (1.296m) y Peña de los Mortajos (1.291m) desde Aguilar del Río Alhama (638m)

Tiempo Total 4 horas 54 minutos
Distancia 23,01 km
Altitud Máxima 1.300 m
Altitud Mínima 628 m
Desnivel Positivo Acumulado 990 m
Desnivel Negativo Acumulado 996 m
Regiones La RiojaSoriaCastilla y LeónEspaña

El pequeño pueblo de Aguilar del Río Alhama es la puerta de entrada desde el Norte a la Sierra de Pélago, donde los colores y las texturas de las formaciones por las que discurre la ascensión hacia el Monegro cautivan desde el primer instante.

Iniciando la marcha nada temprano, al momento de dejar el pueblo en dirección Suroeste por un sendero muy cómodo y bien marcado, ya comencé a sacar fotos cautivado por el entorno. Tanto la Sierra de Pélago, en el Sur, como toda la Sierra del Tormo, al Norte en la distancia, dotan a toda esta zona de un encanto especial. Un paraje más bien árido por el que no creo que sea muy buena idea transitar en verano.

Aunque el paraje es muy árido sólo al principio. El sendero se adentra en un barranco y va ganando altura muy suavemente mientras alrededor van apareciendo algunos árboles. Una vez superado el barranco, dejando momentáneamente el sendero para continuar hacia el Este, a unos trescientos metros se encuentra la cima del Alto del Calderón, un pequeño promontorio desde el que se tienen aún mejores vistas de toda la Sierra del Tormo hacia el Norte, y de la gran montaña boscosa que es el Monegro hacia el Sur.

Retomando el sendero hay que continuar dirección Suroeste primero, luego ir girando hacia el Sur y finalmente hacia el Sureste para ir encarando la subida al Monegro. Al principio el sendero discurre por campas de hierba, cortando más adelante con una pista forestal que hay que seguir sólo durante unos metros hasta topar con un desvío a la derecha, indicado con marcas amarillas, que se adentra entre el bosque para ir subiendo de nuevo suavemente hasta llegar sin pérdida a la cima del Monegro. En este tramo a ratos hacía calor, a ratos soplaba una brisa fría que presagiaba lluvia, aunque finalmente no llovió en ningún momento.

La cima del Monegro sólo está despejada hacia el Sur, donde muy a lo lejos se divisan la Peña de los Mortajos y el Pégado. Tan lejos que mi primer pensamiento fue bajar hacia el Sur e intentar encontrar un camino de vuelta lo antes posible. Pero el sendero baja atravesando un bosque de boj por el que hay que tener mucho coraje para adentrarse, más aún con pantalón corto.

Así que con cierta resignación continué sin la esperanza de encontrar un regreso rápido. No obstante, una vez bajo el Monegro la perspectiva cambia bastante. El difuso sendero entre boj va a parar a un ancho y bien señalizado PR justo después de pasar unas colmenas, y el recorrido se hace bastante ameno hasta que casi de repente llega a la base de la Peña de los Mortajos.

Entonces hay que abandonar el PR para tomar otro sendero que discurre paralelo a las cimas en dirección Oeste. Más adelante este sendero llega a un pequeño collado donde hay que girar hacia el Sur para ir subiendo poco a poco, por una pendiente de cierta dureza, hasta llegar a la cima del Pégado, ligeramente más alta que la de la Peña de los Mortajos, que se encuentra unos quinientos metros más al Este en la misma montaña. Desde cualquiera de las dos cimas las vistas son espectaculares, aunque caben destacar los barrancos al Oeste del Pégado.

Una vez visitadas ambas cimas opté por bajar campo a través desde la Peña de los Mortajos en dirección Norte. Hay que tener cuidado de no irse demasiado al Este, ya que hay una zona de pequeños cortados que es necesario destrepar. Toda esta vertiente está bastante limpia, con tan sólo algo de arbusto no demasiado molesto, y no tiene mucha pendiente. Algo más abajo fui a parar a un sendero que apareció tímidamente entre la vegetación y que me llevó hasta el camino de subida. Desconozco si este sendero se toma desde la cima o aparece a media ladera.

Ya de vuelta en el sendero continué hacia el Sureste siguiendo las marcas de PR hasta topar con un desvío a la izquierda que aparece en una especie de prado. Este desvío se va adentrando hacia el Norte hasta perderse en una zona de cultivos. Es necesario atravesar estos cultivos para llegar a un barranco llamado Hoya de los Vallejos y seguir hacia el Norte por un terreno en el que a veces aparecen trazas de sendero pero donde en general hay que avanzar campo a través, aunque no es complicado.

Más adelante sin embargo comienza a aparecer un sendero, que a continuación sale a una pista forestal. Esta pista pierde altura en algún tramo y lo gana en otros, y como tal es ideal para recorrerla corriendo, ya que todavía quedan unos cuantos kilómetros para llegar al punto de partida y de otra forma se puede hacer muy monótona.

Transcurridos unos tres kilómetros, habiendo llegado más o menos a la altura del Monegro y dejando éste al Oeste, de nuevo unas marcas de PR amarillas y blancas señalan un desvío a la derecha en la pista. Por todo este sendero, muy bien marcado, se puede seguir corriendo cómodamente mientras se pierde altura. De nuevo el paisaje se vuelve árido, colorido y precioso.

Más adelante, ya casi llegando al pueblo, el Cerro la Sequera comienza a hacer presencia. Una bonita montaña que el PR rodea por la derecha para llegar a Aguilar del Río Alhama, justo detrás. Mi plan era subir también aquí, pero quedan pocas ganas después de un recorrido tan largo y de contemplar de un vistazo todo el trayecto que hay que realizar para llegar a la cima. Además, su ascensión combinada con un paseo por los alrededores es una interesante propuesta para otra posible visita.

Por lo tanto, habiendo decidido no subir más cimas ese día, ya sólo quedaba continuar por el PR hasta salir a un pequeño tramo de carretera que, rodeando el Cerro la Sequera por el Norte y prácticamente sin tráfico, llega de regreso hasta Aguilar del Río Alhama, donde una fría cerveza en un bar dio por concluida la actividad.

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