Peña del Gate (694m), Piñalba (698m) y Virgen de la Guarda (729m) desde Mués (520m)

Tiempo Total 4 horas 32 minutos
Distancia 6,98 km
Altitud Máxima 726 m
Altitud Mínima 518 m
Desnivel Positivo Acumulado 356 m
Desnivel Negativo Acumulado 356 m
Notas En familia
Regiones NavarraEspaña

Una actividad perfecta para realizar en familia. Corta, con poco desnivel y con paradas interesantes durante el recorrido.

Llegamos al pequeño pueblo de Mués al mediodía, con todas las horas de calor por delante, y eso me estaba provocando cierto nerviosismo. Pero una ligera brisa nos saludó nada más comenzar a andar y nos persiguió durante casi toda la ascensión.

Dejando el pueblo por un sendero que sube hacia el Norte enseguida nos encontramos con una fuente en la que refrescarnos y mirar atrás. A partir de aquí el terreno se vuelve momentáneamente amarillento, extremadamente seco y pajizo, salpicado con algunos pequeños pinos quemados por un reciente incendio. El sendero serpentea suavemente pasando por una bonita formación rocosa, de las comunes durante todo el recorrido, perdiendo algo de altura más adelante, donde hay que dejarlo para tomar una pequeña traza que sube a la izquierda, en dirección Noroeste, hasta llegar al collado que une la cresta del Piñalba con otra cota secundaria.

Una vez en el collado, la senda toma dirección Este para poco a poco ir ganando altura hasta llegar al inicio de la cresta, gobernada por el Monolito de San Gregorio, una curiosa formación compuesta por varios bloques de roca apilados de tal forma que es necesaria la cuerda para subir a lo más alto (la escalada se realiza desde la cara Sur, que está algo más expuesta, rodeándolo a media altura por su cara Norte, donde algunos parabolts y clavos marcan el camino).

Tras descansar un rato a la sombra del monolito, refrescados de nuevo por la ligera brisa, continuamos llaneando por sendero hasta la Peña del Gate. Este punto está prácticamente a la misma altura que la Basílica de San Gregorio, y se reconoce por las dos grandes rocas que aparecen entre la vegetación. La primera de ellas es la más alta, y en esta ocasión sí se puede trepar, buscando unos escalones en la esquina Suroeste. Desde lo alto hay buenas vistas al monolito y a la basílica. A la segunda roca, algo menos alta, también se puede subir con facilidad.

Después de este nuevo descanso seguimos llaneando hasta llegar al Piñalba, donde se encuentra la Basílica de San Gregorio. Ya habíamos visitado este lugar un año antes, en febrero, subiendo en coche. El punto más alto es una pequeña formación de tierra y roca donde termina la carretera, encontrándose la basílica justo detrás.

Paramos a comer tranquilamente a la sombra de una de las paredes, tirados en la hierba, antes de continuar el camino, que aparenta ser duro al ver la bajada hasta un collado que luego hay que remontar para llegar a la Ermita de la Virgen de la Guarda, con todo el calor apretando y ahora sin apenas brisa. Pero la subida es bastante cómoda y corta, y casi al final los árboles van arrojando algo de sombra sobre el sendero. En la cima, la ermita da una cierta sensación de claustrofobia, ya que las vistas se ocultan entre la arboleda y alrededor del edificio sólo queda un pequeño pasillo por tres lados, y una enorme roca en la parte trasera.

Mi dedicación a subir a esta roca fue completa. Lo intenté primero por la parte izquierda, la opción más obvia, llegando a un corte lleno de vegetación. Aquí la pared es bastante redonda y lisa, y no hay apoyos para alzarse, lo cual es una pena, porque por muy poco ésta sería la forma más sencilla de llegar a lo más alto. También existe la posibilidad de aprovechar un pequeño corte a la izquierda, pero hay una caída vertical importante que requiere el uso de seguros.

Mi segundo intento fue por la parte derecha. Allí un par de árboles permiten trepar hasta media altura, pero de nuevo la roca se alisa y no hay forma de continuar. Mirando un poco a la izquierda, una abertura tal vez permitiría escurrirse hacia la cima por el interior formado por los dos bloques, pero es una grieta muy sucia al principio y casi seguro que demasiado estrecha más arriba.

La última opción fue echar un vistazo a la misma grieta en la parte izquierda, señalada por un bloque empotrado. Dentro se distingue un cordino y un mosquetón. Aunque algo vertical al principio, puede ser el punto de subida más factible, o al menos el más seguro por tener menos caída. En cualquier caso, esta opción tampoco está exenta de riesgo precisamente por su verticalidad. De nuevo, aquí sería más sensato utilizar seguros.

Por lo tanto, después de merodear alrededor de la roca como un león enjaulado, desistí de subirla. Descansamos un rato más antes de retornar al collado. Desde allí, una señal marca el camino de vuelta hasta Mués por el sendero balizado S.L. NA-188, bastante cómodo aunque ahora con más calor que nunca.

Algo antes de llegar a Mués el sendero se topa con la Ermita de la Magdalena, donde hay bonitas vistas hacia el pueblo y el monolito. Desde aquí ya sólo quedan unos cientos de metros más para llegar de vuelta al punto de partida, no sin antes parar en una última y providencial fuente que hay en la carretera.

Hitos

Comentarios

Ningún comentario

¿Te gusta esta actividad? Crea una tú mismo fácilmente.