Bakkanosi (1.398m) desde E16 con Jordalsvegen (163m) regresando a Jordalen (580m)

Distancia 19,21 km *
Altitud Máxima 1.398 m
Altitud Mínima 580 m
Desnivel Positivo Acumulado 1.235 m *
Desnivel Negativo Acumulado 818 m *
  • Valores mínimos calculados a partir del recorrido ideal trazando una línea recta ficticia entre hitos. Deben tomarse como mera referencia, ya que pueden diferir en mayor o menor medida en función de la topología del terreno y el recorrido real realizado.

Aunque este relato incluye la ascensión a un monte, es más una historia sobre vacaciones y aventura que sobre montaña. Pero a veces todo se mezcla y merece la pena contarlo. Dos semanas deambulando por Noruega, Suecia y Holanda en plan mochilero dan para mucho, sobre todo cuando uno viaja solo pero casi siempre está acompañado.

Domingo 28

Salí para Madrid y me encontré con Carlos. Nos estuvimos bañando en su piscina, luego fuimos a visitar una Apple Store, y por la noche cenamos algo y nos tomamos unas cuantas cervezas en una terracita. Por la noche dormí en su casa.

Lunes 29

Carlos me llevó al aeropuerto y volé hacia Oslo. El tiempo allí, aunque nublado y un pelín lluvioso, era mucho mejor de lo que esperaba. Del aeropuerto de Rygge a Oslo hay unos 60 Km, por lo que es necesario coger un autobús que sale media hora después de la llegada de cada vuelo. Cuando llegué a Oslo fui directamente a la Oficina de Turismo a pedir un mapa y preguntar por la calle donde me iba a alojar. Oslo es relativamente pequeño y pude ir caminando. Para el lunes tenía couch en casa de Kjersti, una chica que tiene un apartamento en Oslo en el que no está nunca, aunque aloja couchsurfers allí. Algo insólito. Recogí las llaves en un deli cercano y al entrar en el apartamento me encontré con un tipo canadiense que al instante me ofreció un trago de whisky. Más tarde nos fuimos los dos, junto con un pintor serbio (de brocha gorda) que no hablaba inglés, a dar un paseo hasta el Parque Vigeland, repleto de estatuas de figuras humanas. Al volver charlamos y bebimos de nuevo whisky junto con una pareja de franceses que estaba ocupando otra habitación. Tuve que compartir espacio con el canadiense y me tocó dormir en el duro suelo.

Martes 30

Me levanté temprano y salí a correr por la ciudad. Oslo no tiene mucho que ver, incluso si decides visitar museos. Más tarde me di un paseo hasta la estación para comprar el billete hacia Voss para el día siguiente. Kjersti me había dicho que me podía quedar un par de días en su apartamento, pero había recibido respuesta a otra petición. Rasmus me dijo que podía dormir en su casa, y que además iría al meeting de CouchSurfing que se había organizado por la tarde, así que me fui hacia su casa, dejé la mochila, charlamos un rato y nos fuimos directamente al bar donde había unas 140 personas. Por alguna extraña razón, la reunión mensual a la que solían asistir unas 25 personas esta vez se había masificado. La cerveza en Noruega es extremadamente cara, pero aun así nos bebimos unas cuantas. Hablé con varias personas, incluida alguna chica española. También con Rasmus y sus amigos durante largo rato. Sobre las doce nos fuimos a dormir.

Miércoles 31

Me levanté muy temprano, hacia las cinco, caminé hacia la estación y cogí el tren para Voss. Hace un recorrido precioso entre las montañas, deteniéndose en Myrdal para esperar al otro tren que sube desde los fiordos lleno de turistas ruidosos y maleducados. Al llegar a Voss fui directamente a la Oficina de Turismo para preguntar por algo que hacer, ya que tenía que esperar a Simone durante unas cuantas horas. Me dijeron que había una bonita cascada a unos tres kilómetros, hacia donde decidí ir incluso cargado con la mochila. Hice unos cuantos kilómetros de más monte arriba, ya que cogí un camino diferente casi al llegar. No obstante, tuve la oportunidad de ver Voss desde la altura. Al bajar caminé de nuevo hacia la Oficina de Turismo y me reuní con Simone. Fuimos a comprar algo al supermercado para la excursión del día siguiente y cenamos una ensalada en su casa.

Jueves 1

Salimos temprano para coger el autobús que nos llevaría de Voss a Nærøydalen. Desde prácticamente el nivel del mar ascendimos por una pista cruzando un par de túneles totalmente a oscuras, solamente con la luz del móvil, hasta llegar a un pequeño pueblo. Simone se paraba a hablar con todo el mundo para practicar su noruego. Un poco más adelante dejamos la pista y empezamos a ascender por el monte. Tras un par de horas llegamos a un valle en el que había unas cuantas cabañas (muy típicas en Noruega, llamadas “cabins” en inglés). Cruzamos el valle por un terreno bastante encharcado y ascendimos hasta el Bakkanosi. Casi arriba empezamos a ver unos cuantos neveros y la vegetación se volvió más escasa. No fue hasta llegar a la cima que pudimos contemplar las impresionantes vistas del fiordo (Nærøyfjord, el más estrecho del mundo). Sacamos unas cuantas fotos, comimos algo y bajamos. A la vuelta Simone estaba muy cansado, así que decidimos hacer autostop desde el poblado. Al momento nos paró una pareja que nos llevó los tres kilómetros hasta la parada del bus. ¡Y casualmente ella era española, de Burgos! Decidimos volver a hacer autostop en la parada, ya que teníamos que esperar casi dos horas al siguiente bus. Simone dijo que en Noruega era difícil que te pararan, pero a los dos minutos un tío bastante peculiar nos recogió y nos llevó hasta el mismo Voss. En Voss compramos algo en el supermercado con el dinero que nos habíamos ahorrado del autobús y esa noche cenamos pasta y bebimos cerveza. Un día realmente único.

Viernes 2

Salí a correr por la mañana. Corrí casi una hora y media porque quería rodear el lago. Al final me pareció demasiado y di la vuelta. Simone ya se había levantado cuando llegué. Desayunamos y se fue a hacer algunos recados. Al volver preparó patatas con setas y después estuvimos toda la tarde tirados, viendo las fotos en el ordenador, horarios de trenes, etc. Más tarde Simone se fue a trabajar y yo seguí organizando el viaje. Por la noche, hacia las nueve, me llamó para decirme que ya había terminado. Bajé al restaurante donde había estado trabajando ese día y estuvimos jugando unas partidas de billar y bebiendo unas cervezas con dos de sus compañeros, el chef y el lavaplatos, simpáticos, sencillos, bonachones y muy noruegos. A las doce de la noche me despedí un poco borracho (Simone lo estaba ya totalmente) y cogí el tren hacia Oslo que llegaría a las seis de la mañana. Dormí plácidamente en los asientos, dentro de lo que cabe, en el viaje más caro de todas mis vacaciones (el siguiente tren de las nueve de la mañana ya estaba completo).

Sábado 3

Llegué a Oslo muy temprano y dormí un rato más en los bancos del interior de la estación. Tenía tiempo de sobra porque el tren hacia Estocolmo no salía hasta las tres de la tarde. Tras dormir un par de horitas decidí salir a pasear de nuevo por la ciudad. Visité durante varias horas la parte del muelle, el Edificio de la Ópera y la Fortaleza de Akershus, con la mochila a cuestas. A las tres cogí el tren hacia Estocolmo, que llegó bastante tarde, sobre las diez. Siendo sábado la zona cercana a la estación estaba llena de locales exclusivos llenos de gente de fiesta. La Oficina de Turismo estaba cerrada, por lo que me orienté más o menos por las indicaciones que recibí cuando hice la reserva del hostel. Llegué enseguida y me eché a dormir.

Domingo 4

Salí a conocer la ciudad. Primero fui a la Oficina de Turismo a por los típicos mapas y a preguntar sobre las zonas turísticas. Por lo visto todo se concentra en tres pequeñas islas en el centro de la ciudad. Estuve paseando durante todo el día, prácticamente visitando sólo una de ellas, Gamla Stan, llena de callejuelas entre antiguas casas repletas de restaurantes. Muy bonita. Al mediodía pasé por una calle en el centro con puestos de comidas típicas del mundo. Iban a estar allí dos semanas. Estuve bastante rato disfrutando del ambiente, comiendo patatas con verduras y tartas de chocolate. Por la tarde fui a una reunión de CouchSurfing. Estuve hablando con un montón de personas, preguntando sobre cosas que hacer en la ciudad y charlando sobre todo un poco. Al despedirnos, resulta que había una chica francesa viviendo en Irlanda y un chico marroquí que también estaban de vacaciones, cada uno por su lado, casualmente alojados en el mismo hostel que yo. Nos juntamos los tres y nos fuimos a buscar algo de comer. Como ella también era vegetariana y él musulmán, nos fue un poco difícil encontrar algo preparado, así que finalmente compramos un poco de pasta y salsa de tomate y Zoé la preparó en el hostel. Rica y barata.

Lunes 5

Conocí a un chico de Guinea mientras desayunaba. Él acababa de llegar y estaba ansioso por tener a alguien con quien descubrir la ciudad, pero a mí me apetecía salir solo. Esta vez fui hacia las dos islas restantes, mucho más grandes y más lejanas. Anduve bastante durante todo el día, pero fue bonito pasear por las calles y los parques con calma, escuchando música. Por la noche empecé a hablar con una chica de Ibiza, y hablando y hablando supe que casualmente es amiga de toda la vida de mi hermana. ¡Menuda coincidencia!

Martes 6

Salí por la mañana a correr por la ciudad y por la tarde cogí un tren a Järna, un pueblo 50 kilómetros al sur de Estocolmo donde en una aldea cercana vivían una pareja muy interesante, Romuald y Petra, veganos y activistas de la naturaleza y el medio ambiente, a quienes les pedí couch. Me vino perfecto, porque tenía ganas de salir de la ciudad y visitar las afueras. Romuald me fue a buscar a la estación y me llevó hasta el eco-pueblo donde vivían, llamado Charlottendal. Fui a recoger bayas con ellos en bici, con las que luego harían mermelada. Después tomamos sopa y más tarde salí otro rato yo solo, de nuevo en bici, a explorar los alrededores. Fue magnífico recorrer todas esas pistas de noche, únicamente con la luz de un frontal en mi cabeza, atravesando frondosos bosques. A la vuelta estuvimos tocando Romuald y yo la guitarra, más tarde le acompañé con la guitarra mientras él improvisaba con el acordeón, y después cenamos. Tras la cena Petra me explicó los fundamentos del yoga.

Miércoles 7

El tiempo no acompañaba demasiado. Aproveché para hacer algunas cosas con el ordenador y a última hora de la mañana salí un rato a dar un paseo con el chubasquero. A la vuelta dejó de llover, así que decidí caminar durante media hora hacia la estación (Petra se había ofrecido a llevarme en coche). Cogí el tren de vuelta hacia Estocolmo, de ahí un autobús hacia el aeropuerto, y el avión hacia Eindhoven, donde llegué hacia las nueve. Casualmente me encontré en el avión con Alexis, un tío con el que había estado charlando en el hostel de Estocolmo. Nos juntamos con otro chico más al coger el autobús hacia el centro y al llegar nos despedimos. No obstante, le pedí el teléfono a Alexis para ir al día siguiente a un coffee shop si teníamos tiempo. Al llegar a la Estación Central intenté encontrar el tren para ir a casa de Ruth, mi host en Eindhoven, pero no localizaba la estación en la que tenía que bajar. Llamé a Ruth y me dijo que me pasaba a recoger. Me llevó a su casa y estuvimos tomando una cerveza, hablando y riendo hasta más tarde de la una.

Jueves 8

Me levanté temprano con la intención de salir a correr, pero Ruth se levantó un poco más tarde y me dijo que ella tenía que salir a hacer cosas y que era mucho lío el tema de las llaves, así que me di una ducha rápida y me marché. Llamé a Alexis para ver dónde andaba. Estábamos cerca el uno del otro. Nos encontramos y nos fuimos a tomar una cerveza. Después nos fuimos a un coffee shop. Alexis pidió un “space cake”, un pastel de chocolate preparado con marihuana, y yo pedí un porro de marihuana suave. Alexis se comió el pastel de dos bocados y a los dos minutos no podía parar de reír. Luego se le pasó y a la hora volvió a reírse a carcajadas. A mí el porro me estaba sentando bien. Él en cambio, a la hora y media, estaba muy colocado. Empezó a preocuparse porque tenía que coger un avión más tarde hacia Londres y cada vez estaba peor, así que salimos a dar un paseo, que agravó la situación. Llegó un momento en que se quedó parado durante minutos en la calle porque no se atrevía a cruzar un charco, mirando a un camión de la limpieza que pasaba cerca suyo. Yo mientras tanto estaba preguntando a unos policías por una tienda de patatas fritas cercana que había visto en una guía. Tras despedirse, los policías fueron hacia Alexis y en un momento temí que le pudieran decir algo, ya que estaba totalmente petrificado en medio de la plaza, con una cara de colocado que se notaba a distancia. Finalmente no ocurrió nada. Fuimos hasta la estación comiendo patatas y allí me despedí de Alexis, diciéndole que si le ocurría algo que me llamase. Más tarde cogí un tren a Amsterdam. Llegué por la tarde y llamé a Txe, quien me dijo que me esperaba en mi hostel. Tuve que andar largo rato hacia allí. Era un hostel bastante cutre, pero en fin, para dormir… Txe ya me estaba esperando. Nos fuimos a cenar a un restaurante chino-surinamés que le habían recomendado y luego nos dimos una vuelta por el Barrio Rojo y los alrededores a tomar algo, ver las prostitutas legales (casi todas guapísimas, por cierto) y el buen ambiente. Por la noche el hostel fue un ir y venir de gente metiendo ruido. No pude dormir mucho.

Viernes 9

Me levanté, con cuidado de no pisar a un par de tíos extra que estaban durmiendo en el suelo. Desconozco el motivo, tal vez se colaron con algún otro amigo, pero la habitación de diez personas ya era de por sí pequeña y estábamos doce, así que intenté salir de allí lo antes posible. Dejé la mochila en recepción, desayuné y sobre las diez fui a buscar a Txe a su hostel. Estuvimos paseando durante la mañana por distintos barrios de Amsterdam. La verdad es que es una ciudad preciosa, con sus canales y sus casas antiguas. Fuimos a comer a un restaurante thai que le habían recomendado a Txe, y más tarde paseamos dirección a los hostels y ya llegando nos despedimos. Recogí la mochila y volví a la Estación Central, para coger un tren hacia Groningen. Ya iba tarde, llegaría sobre las ocho. Debía cambiar de tren a los quince minutos de salir, pero me quedé dormido y cuando me desperté me había saltado dos estaciones, por lo que tuve que salir del tren y coger el siguiente en dirección contraria, con tan mala suerte que el revisor me pilló y como no tenía billete para esas dos estaciones me hizo bajar en la siguiente. Total, que tuve que bajarme, comprar el billete y esperar media hora más al siguiente tren (podría haber sido peor, ya que las multas en Holanda por viajar sin billete son de 35€). Finalmente llegué a Groningen a las nueve. Llamé a Karin y le conté lo ocurrido, y le dije que en lugar de ir a su casa primero, podíamos ir directamente a la fiesta con mi mochila. Me recogieron ella, su novio Stefan y su amiga Amanda. Fuimos en dos bicis hasta la fiesta, en un bar. Estuvimos en el bar hablando y bebiendo cervezas unas cuantas horas, y luego nos fuimos a comer un kebab. Más tarde Stefan se fue a casa y las chicas y yo nos fuimos a un club a bailar. La zona estaba bien de ambiente, pero yo iba con la mochila y no la pude dejar en la barra. La tuve que dejar debajo de una mesa, y como el local estaba a reventar andaba bastante nervioso. Así que estuvimos allí como una hora o así y luego nos fuimos a dormir.

Sábado 10

Desayunamos Karin, Stefan y yo juntos. Stefan se fue a trabajar y Karin y yo nos fuimos al centro. Era un día de mercado y además soleado, con un ambiente increíble. Karin me enseñó las principales calles y monumentos, compré fresas y las comimos sentados en una plaza, y más tarde comimos unos bocadillos. Ella tenía que trabajar sobre las cuatro, y yo tenía que volver a Amsterdam y el trayecto son unas dos horas y media, así que me despedí y cogí el tren sobre las tres. Llegué a Amsterdam y llamé a Txe para ver si ya había hecho el recorrido en barco con Jessika. Me dijo que se intercambiaron varias llamadas pero que Jessika no le volvió a llamar, así que al final había estado haciendo otras cosas. Me fui hacia la pizzería donde se solía reunir la gente de CouchSurfing y dejé la mochila allí, ya que más tarde íbamos a volver por el meeting semanal. Quedé con Txe en la plaza Dam y allí estuvimos escuchando a un grupo tocar en la calle durante un rato. El ambiente era genial, un montón de gente en la calle, ya que era sábado y además el tiempo era inusualmente excelente. Más tarde nos fuimos a pasear por otro barrio y nos tomamos una cerveza al lado de un canal antes de volver a la pizzería. Allí ya había unos cuantos tíos y nos sentamos a hablar con ellos. Comimos algo, tomamos unas cuantas cervezas, y más tarde nos fuimos al bar de al lado, donde empezó a llegar mucha más gente. Sachy, de India, mi host para esa noche, ya estaba allí. Txe y yo hablamos con mucha gente mientras nos tomábamos unas cuantas cervezas más. Hacia la una acompañé a Sachy a ampliar el tiempo de parking de su coche y dejé la mochila en el maletero. De ahí nos fuimos unos cuantos a un club a bailar un rato. Hacia las dos nos fuimos a dormir. Sachy vivía bastante lejos del centro, así que tardamos un buen rato en llegar a su casa. Tenía toda la casa en obras. Estuvimos mirando su ordenador para que me explicara los tranvías y trenes que tenía que coger al día siguiente para ir al aeropuerto y más tarde dormí en su sófa.

Domingo 11

Me levanté temprano y Sachy todavía estaba durmiendo. Seguí sus indicaciones. Tenía que caminar hasta la estación del tranvía, cogerlo, bajar en otra estación y coger un tren que me llevaría hasta el aeropuerto. Monté con el billete de tranvía en el tren, en el vagón donde casualmente estaba el revisor. No sabía que el billete de tranvía no valía para el tren, así que tuve que pagar 4€ al revisor (no sé si ese sería el precio del billete), y éste me volvió a decir que la próxima vez debería pagar 35€ de multa por viajar sin billete. Llegué al aeropuerto sin más contratiempos y cogí el vuelo hasta Bilbao. De Bilbao un bus hasta Donosti, donde mis padres me estaban esperando. Pasé un par de horas con ellos, comí algo, y a las seis cogí el bus a Vitoria. Mi coche estaba todavía en el mismo sitio donde lo dejé dos semanas antes. Conduje hasta Haro, llegué a casa, regué las plantas y me senté a descansar después de dos semanas de intensas, emocionantes y estupendas vacaciones.

Galería

Hitos

Comentarios

Ningún comentario

¿Te gusta esta actividad? Crea una tú mismo fácilmente.